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¿CÓMO SOCIALIZAR A MI CACHORRO?


 A través de la socialización el perro aprende a relacionarse con el entorno que le rodea y el cachorro reaccionará frente al mundo según cómo haya sido este proceso

LA SOCIALIZACIÓN

La sociabilización de los cachorros es uno de los procesos vitales más importantes del perro para su desarrollo intelectual. A través de la socialización el perro aprende a relacionarse con el mundo que le rodea: personas, perros, objetos, ruidos… Si esta bien realizado y se refuerza a lo largo del tiempo, el cachorro será capaz de convivir el resto de su vida con todo tipo de situaciones.

La sociabilización es de vital importancia ya que el cachorro reaccionará frente al mundo de una u otra manera según cómo haya sido este proceso. Cuando un perro ha tenido carencias importantes en su sociabilización, se sentirá inseguro en los contextos que no conozca lo cual se traducirá en miedo o agresividad. En el día a día, una socialización pobre puede derivar en problemas ante las visitas que llegan a casa, malas reacciones en el veterinario o peluquero, conductas erráticas en el paseo… Para evitar esto, hay que comenzar a trabajar con el cachorro lo antes posible y de forma muy progresiva.

LA PROPIOCEPCIÓN

Durante el periodo de socialización es muy importante que se desarrolle también la propiocepción. Se trata de un sentido que el perro puede desarrollar en mayor o menor medida según sus propias experiencias y le permite tener plena consciencia de su propio cuerpo y lo que puede hacer con él. De este sentido depende la coordinación entre las diferentes partes de su cuerpo y la destreza para realizar movimientos difíciles, calcular distancia o medir la fuerza que ejerce sobre algo, entre otros. Los cachorros suelen ser muy torpes porque precisamente les falta desarrollar su propiocepción.

Aunque la propiocepción y la socialización es algo que de natural se puede aprender, si se potencia cuando el perro es aún pequeño se pueden obtener resultados óptimos y su mente se desarrolla mucho más. A través de diferentes ejercicios nuestro Australian Cobberdog puede ir aprendiendo a solucionar situaciones y encontrar alternativas, a prestarnos atención, a mejorar las habilidades propias de su raza…

La socialización del perro Labradoodle Australian Cobberdog es muy importante

Ejercicios para socializar a nuestro cachorro Australian Cobberdog:

  • A la hora de sociabilizar al cachorro debemos tener muy claro que debe ser progresivo, empezando con estímulos y experiencias muy suaves que irán aumentando a medida que el cachorro las supere.
  • En ningún momento debemos forzarlo ya que podríamos crearle rechazo ante lo que queremos enseñarle.
  • También debemos tener especial cuidado en la etapa de los 4 a los 6 meses, ya que es el periodo en el que generalizan las malas experiencias y desarrollan los miedo. Por eso debemos hacer siempre de la sociabilización una experiencia positiva.
  • Es muy importante que este proceso sea controlado siempre por una persona, pues es fundamental que siempre el cachorro resuelva la situación como una experiencia positiva, de lo contrario podría desarrollar aversión que inconscientemente se puede ir acrecentando y convertirse en fobia.
  • Si cuando exponemos al cachorro a una nueva experiencia, vemos que se bloquea o muestra miedo, debemos ayudarle para que la supere (nunca deberíamos dejar que se quede con la sensación de que esa experiencia no la puede superar).

Superficies

Se le van presentando al cachorro diferentes superficies con rugosidades, inestabilidades, alturas, probar a pasar por puentes, pasos estrechos, suelos de cristal, rejillas, etc… Así cuando el perro sea adulto, se sentirá preparado para caminar por cualquier lugar.

La calle

La calle es un lugar ideal para que el cachorro socialice con personas diferentes u otros perros que no son de su camada, ruidos, objetos…  así cuando sea adulto no tendrá miedo de conocer más allá de su familia y su entorno.

Rutinas

Es importante introducirle en las rutinas de ir al veterinario, a la peluquería, de visita a casa de conocidos… Que se familiarice con las herramientas, entornos y personas con los que va a tratar a lo largo de su vida.

Educación básica

Introducir al cachorro en la dinámica del adiestramiento es importante cuando aún es cachorro. Estar atento a las órdenes, concentrarse, si lo hace bien tiene premio… Es la antesala de lo que tendrá que saber cuando vaya creciendo.

Propiocepción

Hay que proponerle al cachorro ejercicios en los que tiene que coordinar las cuatro patas o calcular sus capacidades, como subir una escalera, saltar vallas, mantener el equilibrio… De esta manera está descubriendo sus límites, lo que le convertirá en un adulto superágil.

Con personas

 Durante la fase de cachorro hay que exponerlo a muchas personas de diferentes edades y condición que se le acerquen y lo acaricien de forma que se haga una asociación positiva y generalizada hacia el trato humano.

Con otros perros

Es primordial que desde cachorro, el perro mantengan relaciones habituales con otros perros y que aprenda a comportarse con ellos. La exposición ideal es hacerlo con cachorros de su edad y adultos que tengamos la seguridad de que reaccionarán bien.

Entornos

Mostrarle diferentes espacios, tanto interiores (acudiendo a centros comerciales, restaurantes, tiendas, diferentes casas…) como exteriores (playa, montaña, lugares de nieve, parques, calles concurridas…). De esta manera tendremos un perro adulto que podrá acompañarnos a cualquier lugar.

Viajes

Enseñarle a estar tranquilo en el vehículo, aceptar bien el transportín, subirse y bajar al maletero, etc. Dependiendo de nuestro estilo de vida, también puede ser pertinente habituarlo al transporte público o a volar en avión. Hay que empezar con viajes cortos e ir aumentando la duración.

La importancia de la socialización

Insistir en la importancia de esta fase del perro está justificado en base a que depende mucho de este trabajo que hagamos con el cachorro el cómo será cuando llegue a su edad adulta. Su equilibrio mental, su capacidad para tolerar la frustración de no poder hacer lo que quiere, de aceptar una orden, de estimularse mentalmente con nosotros y los juegos y ejercicios que le propongamos es clave. Si este trabajo no está bien hecho, las probabilidades de que el perro canalice sus necesidades erróneamente serán mayores y aumentará la probabilidad de que el perro se frustre debido a su escasa capacidad de concentración, atención y falta de habilidad para resolver la situación.

Un ejemplo de buena socialización
Imagina a un cachorro que pisa por primera vez una loseta que se mueve y hace que esa superficie sea inestable. Puede que su primera reacción sea la de estar aterrorizado ante algo que se mueve y no controla. En este caso, su mala experiencia le hará pensar que esa superficie es aterradora y que nunca más debe acercarse a nada parecido. ¡Piensa en todas las situaciones que le limitarán a lo largo de su vida si decide no volver a pisar ninguna superficie que se mueva un poco! Una buena socialización al respecto no sería abandonar ese lugar que le ha aterrado para complacerlo sino enseñarle a superar ese miedo infundado, mostrándole que él puede dominar esa situación y todas las demás situaciones futuras que se le asemejen.

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