Inici > Recomendaciones para cachorros > Cómo saber si mi perro está sano

¿CÓMO SABER SI MI PERRO ESTÁ SANO?


Es importante aprender a reconocer los síntomas de buena salud en nuestro perro
Descubre qué debes tener en cuenta para asegurarte que tu perro Labradoodle Australian Cobberdog está sano

El perro sano

Los perros sanos dan claras muestras de vitalidad y bienestar, y si existe un problema de salud, con frecuencia se puede detectar a través de una revisión periódica o a simple vista observando la conducta de nuestro perro. Conocer a nuestro Australian Cobberdog para identificar rápidamente cuando algo no está yendo como debiera es fundamental para detectar posibles anomalías que pueden tener una solución sencilla con un diagnóstico precoz.

Los ojos:

Los ojos sanos son transparentes, brillantes y no supuran. Cualquier opacidad, cambio permanente del tamaño de la pupila o enrojecimiento deben ser revisados cuanto antes por un veterinario. Los perros poseen un tercer párpado, una membrana que algunas veces puede verse recubriendo la superficie del ojo. Si el ojo está sano es muy difícil que consigamos ver esta membrana, por lo que si se muestra a la vista señala que el perro no está bien.
 

Los oídos:

El interior del conducto auditivo debe estar limpio y sonrosado. La cera de color marrón y el mal olor pueden ser síntoma de infección o infestación de ácaros. Si un perro se frota por la pared o se rasca insistentemente la oreja podría significar que tiene otitis.
 

La trufa:

La trufa no debe en ningún caso supurar. En la humedad y la temperatura de la trufa influyen tanto el tiempo meteorológico y el nivel de actividad como la salud, por lo que no es necesario que siempre esté fría y mojada para considerarlo una muestra de salud. De todas formas, nunca es buena señal si la trufa está excesivamente caliente o seca. Un cambio de color o despigmentación progresiva no es un indicativo de enfermedad.
 

La boca:

Los dientes de los perros, como los nuestros, se deterioran con el tiempo, pero lo ideal sería que estuviesen siempre limpios y blancos. A veces los perros pueden romperse algún diente, por lo que conviene examinar y limpiar su boca con regularidad. De este modo también se previenen infecciones en las encías. Las encías deben ser sonrosadas, suaves y no sangrar. Por otra parte, aunque ningún perro puede presumir de aliento fresco, tampoco es normal que pueda percibirse su aliento en la distancia, algo que indicaría algún problema odontológico. Por otra parte, un babeo excesivo puede ser reflejo de algún problema veterinario.
 

Piel y pelo:

La piel debe ser sonrosada y estar libre de descamaciones y caspa, algunas razas pueden tener zonas de la piel pigmentadas, lo cual es normal. El pelo debe estar libre de parásitos. 
 

Patas:

Las almohadillas de los perros suelen ser muy resistentes pero también pueden ampollarse, o sufrir llagas si el perro ha caminado o corrido en exceso. Muchas razas de perros conservan el dedo pulgar, al que se le denomina espolón y se sitúa en la parte interior de las patas delanteras. Los espolones pueden partirse mientras el perro hace ejercicio e infectarse. Otro de los peligros para las almohadillas de los perros son los vidrios o cristales rotos. Debemos evitar a toda costa que los pise ya que podrían herirle. Si es posible, lo ideal sería recoger los cristales que nos encontremos durante el paseo para evitar que otros perros puedan herirse con ellos. Las patas siempre deben estar secas entre almohadillas y los dedos para evitar pododermatitis, por ello debemos procurar secar bien las patas si bañamos a nuestro perro o se moja en alguna excursión.
 

Abdomen:

La distensión abdominal (dilatación del estómago) puede ser síntoma de problemas digestivos o de lombrices y debe ser visto por un veterinario. Todos los perros tienen cuatro pares de pezones que es importante revisar con regularidad en busca de posibles tumores en las mamas, algo muy frecuente en perras no esterilizadas. 
 

Región anal:

Se encuentra en la base de la cola y debe estar limpia y no dolorida ni inflamada. Si nuestro perro restriega el trasero contra el suelo o se lame la región anal con insistencia, es posible que tenga obstruidas las glándulas anales o quiera librarse de lombrices, por lo que es importante que lo vea el veterinario.
 

Región genital:

​​​​​​​Si se trata de un macho, la zona del pene debe estar libre de zonas enrojecidas o irritadas. En el caso de la hembra, la vulva debe tener un color rosáceo y no debe supurar, la zona de pliegues debe estar siempre limpia. Si notamos que nuestro perro se lame con insistencia la zona genital, debemos llevarlo al veterinario. 

Cómo realizar una revisión completa a nuestro Australian Cobberdog:

Para realizar revisiones periódicas a nuestro perro con el fin de comprobar que no haya ninguna anomalía, lesión o cambio sospechoso, es importante haber acostumbrado a nuestro perro desde pequeño a la manipulación ya que tendremos que explorar ojos, oídos, bocas, patas, genitales y el resto de partes de su cuerpo por muy incomodo que sea. Un perro acostumbrado a la manipulación nos permitirá realizar el examen relajadamente, mientras él permanece quieto y confiado mientras le palpamos.

 

1. OJOS

Con el perro de pie frente a nosotros, empezamos examinando ambos ojos, para ver si están enrojecidos o inflamados.

2. OÍDO

Continuamos con los oídos, levantando suavemente la oreja y observando con atención el conducto auditivo para ver si está obstruido.

3. BOCA

Levantamos belfos, primero por un lado del morro y después por el otro, para ver si hay placa adherida a los dientes. Después le abrimos la boca con mucha suavidad y examinamos su lengua, paladar y garganta.

4. PIEL

Seguimos con el cuello y hombros. Vamos palpando cada centímetro de piel y de capa, para averiguar si el duele o le molesta en algún sitio o si existe alguna inflamación. En este punto es posible que notemos bajo la piel, en el lado izquierdo del cuello del perro (aunque puede haberse desplazado) una especie de grano de arroz subcutáneo. Se trata del microchip y no hay nada por lo que alarmarse.

5. PATAS

Bajamos con suavidad hacia las patas delanteras. Las levantamos para comprobar la longitud de las uñas y les damos la vuelta con cuidado de forma que podamos ver las almohadillas para comprobar que no están heridas ni agrietadas. Introducimos un dedo con delicadeza entre cada par de dedos del perro para asegurarnos de que no se le ha incrustado ningún cuerpo extraño, como una espiga o un cristal.

6. ESPALDA

Volvemos a la espalda y recorremos la espina dorsal en dirección a la cadera, asegurándonos que el perro no muestra ningún signo de dolor.


7. PATAS TRASERAS

Palpamos ambas patas traseras de arriba a abajo, y después examinamos los pies como hicimos con las patas delanteras.


8. ZONA POSTERIOR

Por último, acariciamos al perro desde la cabeza hasta la punta de la cola. Agarramos con suavidad la cola desde la base y la levantamos y analizamos la región anal. Con la otra mano, palpamos el abdomen en busca de anomalías. Si es macho, palpamos la región genital. Si es hembra, debemos tumbarla boca arriba y examinar la vulva.

9. PREMIAR

Una vez terminado, felicitamos al perro por haber aguantado tan bien y haber demostrado tanta paciencia durante la exploración.


Información y consultas sobre el Australian Cobberdog

Contacto