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¿CÓMO DEBEN TRATAR LOS NIÑOS AL CACHORRO?


La supervisión de los padres es la garantía para una buena convivencia entre los niños y el cachorro
Descubre cómo debe ser la convivencia entre los niños y un perro

El nuevo miembro de la familia es un cachorro

Contar con un cachorro en nuestra familia es algo muy especial. Es una nueva experiencia con la que empieza una etapa de aprendizaje importante para todos, tanto para el cachorro como para los niños y adultos de la casa. Debemos saber que el cachorro tiene necesidades diferentes a las del resto de la familia. Eso resulta vital para una correcta educación y socialización de nuestro perro que es un miembro más de la familia.


La educación del cachorro

La educación del cachorro es responsabilidad de los adultos ya que marcará en gran medida el comportamiento del perro a lo largo de su vida. Por eso es muy importante que el cachorro tenga una buena educación. La falta de conocimiento es el motivo por la que  los niños no deben educar, corregir ni castigar a los perros. Es deber de los adultos, porque hay grandes probabilidades de que los  pequeños lo hagan mal y eso afecte para siempre en la relación del perro con el mundo que le rodea. En caso de que los adultos de la casa no tengan experiencia en como educar a un cachorro recomendamos que se haga un curso en el que participe toda la familia, para poder estar guiados por un profesional del adiestramiento canino y no cometer errores en esta fase tan importante del cachorro.

Aunque se pueden delegar en los niños (dependiendo de la edad) ciertas necesidades de los perros, como ponerles de comer, sacarlos a pasear, cepillarlos, etc… nunca se debe condicionar la estancia del perro en la familia a que los niños lleven a cabo sus responsabilidades

 

La interacción niño-perro siempre debe estar supervisada por un adulto

Los niños pueden y deben participar en el día a día del cachorro, y pedirle trucos o jugar con él, pero la interacción de los niños con el cachorro debe estar siempre bajo la supervisión de un adulto. El simple hecho de que los niños jueguen con el perro, debe hacerse con control de los adultos ya que el perro debe aprender a jugar correctamente sin morder. Los cachorros hacen un cambio de dentición que dura aproximadamente hasta los 6 meses de edad. Esto le provoca bastante molestia que suelen aliviar a través de la mordida que debemos redirigir hacia sus juguetes de caucho y no permitir nunca que el perro muerda aquello que no queremos que muerda de adulto.

Por otra parte, los niños no deberían quitarle juguetes de la boca al perro. Eso solo lo pueden hacer los adultos si conocen al perro y saben cómo reaccionará. Muchos perros intentan sujetar el juguete y queriendo asegurarlo en su boca, podrían hacer daño a los niños. Esto que el perro hace totalmente sin mala intención, podría asustar al niño y a largo plazo podría crearle temor o miedo a los perros, todo por una mala casualidad. Es algo muy fácil de evitar supervisando el juego del niño con el perro. Tampoco debemos permitir que el niño juegue tirándose al suelo y dejando que el perro se ponga encima de él. Esa postura que adopta el niño transmite sumisión al perro, y le podría crear confusiones sobre su rol en la jerarquía de la casa.



Descubre cómo debe ser la convivencia entre los niños y un perro

 

Cuando los niños miman efusivamente a los perros, lo hacen con todo el amor del mundo, pero según que movimientos pueden asustar o agobiar al cachorro y debemos estar ahí para evitarlo y conseguir que el niño entienda que el cachorro no es un peluche o un juguete. Tenemos que trabajar en esa relación desde el inicio para que estén los dos muy a gusto. De lo contrario podría llegar el momento en el que el cachorro no quiere estar con el niño o viceversa.

Cómo deben tratar los niños a los perros

A los niños les encanta explorar y descubrir nuevas cosas, eso incluye experimentar con el cachorrito que acaba de llegar a la familia. Nuestra misión como adultos es conseguir que los niños jueguen o acaricien al perro sólo si es para hacerlo de un modo tranquilo y pausado o si es para jugar de una manera controlada.


Interactuar con él cuando tiene una conducta correcta
Hay que tener en cuenta que si el cachorro está llorando, ni niños ni adultos deben acariciarlo, porque podríamos estar potenciando esta conducta. En caso contrario, si el perro está muy excitado tampoco debemos acariciarlo para que no relacione la excitación como algo positivo. Lo positivo debe estar relacionado con la calma, la tranquilidad y el juego controlado.

 

El juego 

No dejaremos que los niños jueguen con el cachorro a "peleas" ni a hacerle gruñir ya que este tipo de comportamientos refuerza ciertos aspectos que no son deseables en un perro adulto. Recuerda que el mejor castigo es aquél que no tenemos que llegar a aplicar, por lo tanto intentaremos no fomentar juegos que sepamos que desarrollarán en el cachorro conductas como mordernos las manos, los pantalones u otros objetos como zapatillas. 

La conducta de morder es una conducta normal, pero debemos educarla, es decir, no permitiremos nunca que la desarrolle sobre nuestras manos o sobre cualquier otra parte del cuerpo. De producirse el adulto debe dar una voz tajante diciendo "¡NO!" y hacer que el niño pare en seco el juego, de tal manera que la conducta cese y en el mismo momento que cesa acariciaremos al cachorro y lo premiaremos retomando el juego u ofreciendo un juguete para reconducir su necesidad de morder. Es importante que todos los integrantes de la familia sigan las mismas pautas y que cuando se establezca una norma siempre se lleve a cabo, no debe haber excepciones pues esto confunde al perro.

Tampoco son deseables juegos de estirar de un juguete, trapo o cuerda, ya que puede fomentar que el perro luche contra la voluntad de su dueño (que sería quedarse con el juguete), esto es contrario a lo que esperamos, en este sentido, de un perro: que quiera agradarnos y nos respete.

Educativamente, el mejor juego sería el de tirar el juguete y que el cachorro fuera a por él, ya que le estaremos enseñando valores positivos, como estar atentos a nosotros, que nos agrade trayéndonos su juguete y que nos obedezca cuando le pedimos que suelte el juguete para dárnoslo. Otro juego interesante es el escondite, ya que el perro aprende a no perdernos de vista y atender a su nombre.


El descanso 

Otro punto importante es enseñar a los niños que cuando el cachorro está descansando nada ni nadie debe perturbarlo. Impedir el descanso del cachorro provoca gran estrés y ansiedad en los perros. 

 

Descubre cómo debe ser la convivencia entre los niños y un perro

En definitiva, los niños pueden mimarlo tanto como quieran mientras el perro disfrute y se den las condiciones adecuadas para poderlo mimar (que esté tranquilo, que no esté comiendo, durmiendo, llorando, sobreexcitado, etc.), pero siempre con la supervisión de un adulto para corregir los movimientos y el trato del niño hacia el perro y viceversa.

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