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¿CÓMO ENSEÑAR QUÉ ESTÁ BIEN Y MAL?


 Premiar al perro cuando hace algo bueno y corregirlo o ignorarlo cuando hace algo que no debería es la clave para que aprenda a distinguir entre lo que puede hacer y lo que no
Aprende qué son las recompensas y correcciones para tu perro Labradoodle Australian Cobberdog

Cómo aprenden los perros

El aprendizaje de conductas está íntimamente relacionado con sus consecuencias. Según estas consecuencias sean positivas o negativas para el bienestar del perro, tenderá a repetir la conducta que le ha llevado a lograr esa consecuencia o, por el contrario, la evitará.

Las posibles consecuencias que pueden ocurrir cuando un perro hace algo son las siguientes:

  • Que suceda algo bueno: El perro se sienta y recibe un premio. El perro querrá volver a sentarse.
  • Que suceda algo malo: El perro atado sale corriendo y se pega un tirón con la correa. El perro no querrá volver a correr estando atado.
  • Que algo bueno desaparezca: El perro muerde la mano y el dueño le deja de acariciar. El perro no volverá a morder la mano.
  • Que algo malo desaparezca: El perro llora y el dueño le permite salir de su parque (desaparece el aislamiento). El perro querrá llorar cada vez que se sienta aislado.
  • Que no pase nada relevante en absoluto: El perro está aburrido y le ladra a sus dueños pero los dueños no hacen nada. El ladrido no ha generado nada, puede que la próxima vez que esté aburrido intente otra cosa.


Estas consecuencias que provocan una conducta concreta contribuyen a que el perro establezca una conducta predeterminada ante una situación concreta, aunque no siempre el perro llega a una conclusión de forma inmediata. Tiene que repetir la misma conducta ante la misma situación para llegar a un aprendizaje y querer repetir o evitar una conducta.

LAS RECOMPENSAS


Una recompensa contribuye a que una conducta se repita. Esta es la base de la enseñanza del perro, reforzarle con recompensas cuando realiza una conducta para incrementar su tendencia a realizarla. Las recompensas son relativas y están sujetas a los gustos de cada perro que le da un valor diferente a cada tipo de recompensa. Por lo tanto debemos elegir cuáles son las recompensas que tienen un mayor valor para el perro porque de ello dependerá su motivación para conseguirlo y, por tanto, su intensidad y concentración.



Comida
Si queremos que el perro se motive debemos buscar un tipo de comida muy apetecible para él, porque será mayor la motivación para conseguirla.

Voz
La aprobación verbal por nuestra parte es estimulante y reconfortante para el perro. Habitualmente es una recompensa que se usa asociada con el resto de recompensas, por ejemplo felicitarlo mientras le ofrecemos un premio comestible. Para que nuestra voz sea una recompensa, el tono y la energía que transmitimos debe estar acorde a lo que queremos que el perro entienda (que le felicitamos), ya que un perro no entiende las palabras con las que articulamos nuestra voz. Por ello hay que procurar poner mucho énfasis para transmitir correctamente el mensaje a nuestro perro.

Juego
Lanzarle una pelota u ofrecerle su juguete favorito es una muy buena manera de reforzar algo que ha hecho bien. Esta recompensa es muy lúdica y aumenta el vínculo con su dueño.

Caricias
Acariciarle o darle una palmada, sirven como muestra de aprobación y afecto. Esta recompensa aumenta su valor según la fuerza del vínculo que haya entre el perro y la persona.

Liberación
No es que le demos una recompensa, sino que sacamos al perro de una situación que le incomoda, y eso se convierte en una recompensa. 


LAS CORRECCIONES


Las correcciones son consecuencias a una acción que ha hecho el perro y pueden ayudar a conseguir que una conducta cese o no se vuelva a repetir. De forma generalizada, las correcciones o castigos no suelen servir para enseñar a un perro, sino que son una llamada de atención y una forma de establecer una jerarquía sobre el perro mostrándole que vamos a demandar algo de él. La corrección sirve para que deje de hacer lo que está haciendo, pero en casi ninguna ocasión sirve para que el perro aprenda algo sino que servirá para reconducirlo a hacer aquello que esperamos que haga y no se está produciendo.



Voz
Un tono de voz de reproche tendrá un efecto represivo inmediato en el perro, el cual nos conoce y sabrá cual es el significado de nuestra voz. 

Gestos
Nuestra comunicación corporal puede influir en nuestro perro y hacerle entender que lo que está haciendo no nos gusta, por ejemplo cuando le miramos fijamente y nos inclinamos hacia él, al ser una postura amenazante el perro entenderá rápidamente que queremos que cese en lo que está haciendo. Para aplicar los gestos como corrección, hay que conocer bien la comunicación canina, pues hay que hablarles en su idioma y saber leer su respuesta.

Correa
La correa es un medio de comunicación en sí mismo. Por norma, la correa debe ir destensada y sólo se tensa para hacer pequeñas correcciones que desvían la atención sobre lo que está haciendo el perro. La corrección de la correa se hace a través de la tensión de la misma de forma repentina, siempre partiendo de que la correa esté floja. Se tira de la correa para inmediatamente volver a destensar y reconducir el comportamiento hacia el deseado.

Aislamiento o falta de atención
Cuando un perro se comporta inadecuadamente, una de las correcciones más efectivas es privarles de nuestra compañía o nuestra atención. Suele funcionar cuando el perro está altamente excitado o tiene un mal gesto hacia nosotros. En ese momento, eliminar toda atención sobre él u obligarlo unos minutos a calmarse en una habitación o lugar sin acceso a donde nosotros estamos puede servir para reiniciar aquello que estamos intentando enseñarle desde un nuevo estado de ánimo.

Sorpresa
Un susto o que pase algo inesperado puede ser una buena corrección para que el perro cese la conducta que estaba realizando. El “miedo” controlado y momentáneo puede hacer rápidamente una asociación negativa entre la conducta y la sorpresa desagradable y hacer que el comportamiento se extinga.  

Enséñale qué es lo que hace bien y lo que hace mal

Cuando nuestro Australian Cobberdog hace algo bien, deberíamos premiárselo siempre. Cuando está aprendiendo, las recompensas deben ser muy especiales para que el perro aprenda desde un primer momento que lo que ha hecho tiene muchos beneficios. A medida que se consolida el aprendizaje, una alabanza, caricias y de vez en cuando una golosina puede ser suficiente.

Cuando nuestro Australian Cobberdog hace algo mal, podemos corregirlo, pero nunca debe aplicarse una corrección sin más. Después de aplicar una corrección siempre debería venir una recompensa. La corrección servirá para darle la oportunidad al perro de que modifique su conducta, y una vez ejecutada la respuesta correcta, aplicaremos la recompensa. De esta forma, el perro aprende qué consecuencia le reporta cada una de las conductas, la buena y la mala, y así tiene posibilidad de elegir. De esta manera tenderá a repetir la conducta que le reporta beneficios y a eliminar la que le reporta perjucios.

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