Tiempo de lectura aproximada: 8 minutos
El ladrido es solo una de las maneras en las que los perros se comunican. Un perro puede ladrar por falta de socialización por miedo, enfado, estrés, sorpresa, alegría… Este sonido es, simplemente, una forma de expresar sus emociones y, por lo tanto, es totalmente instintivo y natural. Una situación muy cotidiana en la que los perros suelen ladrar es cuando llaman al timbre de casa. En cuanto suena la campana, es muy habitual que el perro se ponga a ladrar junto a la puerta, aunque es importante distinguir entre los que lo hacen de manera muy intensa y con un comportamiento ansioso, y los que emiten tan solo unos cuantos ladridos a modo de advertencia y recuperan rápidamente la normalidad.

1. ¿Qué hacer para que mi perro no ladre cuando suena el timbre?
• Convertir el timbre en un sonido neutro para tu perro
• Trabajar señales para que se retire y se relaje
2. La importancia de una actitud relajada
Lo primero es saber el motivo por el que tu perro ladra. Las principales razones por las que tu perro ladra cuando llaman a la puerta son:
- Por instinto territorial. Dependiendo de la raza, tu perro ladra para defender la casa y a su familia, actuando como protección contra los intrusos, ya que ha aprendido que después del timbrazo llegan personas del exterior. En estos casos, el perro suele ponerse muy nervioso, con ladridos fuertes e insistentes que van acompañados de una fuerte ansiedad.
- Por sorpresa o para avisar. El sonido agudo o alto del timbre puede sorprender a tu perro, alertándolo de que llegan visitas. En este sentido, es natural que el perro quiera avisarnos con sus ladridos de la llegada de visitantes a nuestro hogar. Normalmente, en esta situación los ladridos son más puntuales y no se observa tanta tensión. Incluso puede ir acompañado de un comportamiento alegre si el perro anticipa que viene de visita algún miembro de la familia que le agrada.
Aunque, como hemos visto, tu perro tiene sus motivos para ladrar cuando suena el timbre de casa, se trata de una situación que hay que gestionar correctamente para impedir que se convierta en una conducta ansiosa que lo haga sufrir, pero también para evitar problemas de convivencia en el hogar y con los vecinos.

Antes de nada, es importante entender cómo se origina la respuesta reactiva al timbre en un perro. La primera vez que escuchó este sonido, probablemente en su etapa de cachorro, seguramente sintió una gran sorpresa o inquietud, o incluso se asustó. Entonces, reaccionó de manera instintiva con ladridos, y este comportamiento se ha fijado en el tiempo porque, probablemente, ha recibido un refuerzo positivo involuntario por nuestra parte, cuando reñimos o mandamos callar al perro. Además, en esas primeras veces en las que se enfrentó al sonido del timbre, aprendió que tras él siempre llegaban personas a casa, despertando distintas emociones en su interior (quizás alegría, si se trataba de alguien conocido, o temor, si era alguien extraño y todavía se encontraba en su fase de socialización).
Sin embargo, lo que tenemos que conseguir es que el timbre se convierta en algo neutro para el perro, de manera que no sobrerreaccione y se mantenga tranquilo cuando llamen a la puerta. A continuación te proponemos dos ejercicios que puedes practicar con tu peludo para que deje de ladrar cuando llaman al timbre. El proceso será más fácil y rápido en cachorros, pero con constancia y paciencia, también puede resultar muy útil para tu mascota adulta.
Como avanzábamos, la clave está en que tu mascota deje de asociar el timbre con la llegada de personas al hogar, lo que inevitablemente se traduce en el surgimiento de distintas emociones que hacen reaccionar al perro de manera exagerada, con numerosos ladridos y un alto nivel de estrés. Si es el caso de tu perro, te aconsejamos poner en marcha esta estrategia de contracondicionamiento. Busca a alguien de tu familia o a algún amigo que se ofrezca a colaborar contigo y pídele que llame al timbre cuando tú le digas, pero que no suba o entre en casa. Cuando suene el timbre y tu peludo se ponga a ladrar, pídele que se siente y ofrécele pequeños trozos de comida o snacks para que asocie el sonido a algo positivo. Cuidado con reforzar los ladridos, espera siempre a que el perro se tranquilice un poco antes de premiarlo. La idea es que, mediante el refuerzo positivo, nuestra mascota entienda que no siempre llega gente a casa cuando suena el timbre, y que se trata de un estímulo neutro o incluso positivo, ya que suceden cosas buenas en cuanto escucha este sonido.

Otro ejercicio que puedes probar con tu perro para que no ladre tanto cuando llaman a la puerta, es pedirle que se vaya a su sitio o a su cama. Cuando el timbre suene y los ladridos se desaten, dirígete con mucha calma a tu peludo y pídele que se siente. Cuando se relaje un poco, acompáñalo a su cama o a un espacio tranquilo y cómodo que determines, mientras le repites la señal o palabras que estés trabajando (“a tu sitio”, “a tu cama”, etc.).
Es importante que no atiendas a la puerta hasta que el perro se haya relajado, por lo que te recomendamos contar con un amigo colaborador para no tener a nadie esperando tanto rato. Una vez tu mascota haya dejado de ladrar, puedes abrir la puerta, dejar que pase la visita y premiar a tu peludo con muchas caricias y alguna galletita. Seguramente tengas que repetir este ejercicio muchas veces. Si tu perro es adulto, ladrar con el sonido del timbre será una conducta muy interiorizada en su comportamiento, por lo que tendrás que echar mano de paciencia y tiempo.
En muchas ocasiones queremos que nuestro perro sea tranquilo y relajado y no nos damos cuenta de que somos nosotros los que le estamos infundiendo ese nivel de alerta y nerviosismo. Si cuando llaman al timbre gritas “voy”, le pides a alguien en voz alta que vaya a abrir o, en general, se crea un ambiente de tensión o confusión, esto se transmitirá al perro. Lo mismo sucede si gritas o increpas a tu perro porque se pone a ladrar sin descanso. Esto no ayudará en nada a que la situación se resuelva, ya que tu mascota interpretará tu enfado como tu forma de unirte a sus ladridos ansiosos.
Es vital que trabajes con tu perro de manera tranquila y serena, mostrándote firme pero relajado. Una forma de verlo es que cuando llamen a la puerta y tu perro ladre, lo atiendas como una forma de “agradecerle” su aviso, y acto seguido gestiones tú te encargas de la situación como responsable del hogar y gestor de sus emociones que eres.
Como explicábamos al principio del artículo, que tu perro ladre cuando llaman a la puerta no es algo malo o arbitrario. Él sabe muy bien por qué lo hace y eres tú quién debe ayudarle a gestionar sus emociones en ese momento, mostrándole lo que deseas de él (que se retire) y transmitiéndole la emoción que debe sentir, calma y relax. Sin embargo, ten en cuenta que, en función de la edad o la personalidad de tu perro, es posible que siga ladrando un poco cuando suene el timbre. El objetivo es eliminar la excesiva ansiedad y los ladridos constantes, pero puede que no en todos los casos sea realista que tu perro no diga “ni mú” ante un sonido que le sorprende o llama la atención. Lo importante es conseguir que tu mascota se retire a su espacio cuando se lo pidas y se comporte de manera tranquila mientras llega la visita, independientemente de que le salga algún ladrido de manera natural.