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Collarines para perros: cómo y cuándo usarlos

Guia para utilizar este accesorio de recuperación en tu mascota






¿QUÉ ES UN COLLARÍN PARA PERROS?

Tiempo de lectura aproximada: 8 minutos

El collarín para perros, más conocido como collar isabelino, es un accesorio en forma de cono que se ajusta alrededor del cuello del animal para evitar que éste se lama, muerda o rasque una herida o lesión en su piel, protegiendo así su salud. Cuando un perro tiene un traumatismo de cualquier tipo, es normal que se intente lamer para “curarse”. Su saliva posee ciertas sustancias que ayudan a la cicatrización, por lo que esta lamida constituye una manera instintiva y natural de acelerar el proceso de curación.


collarín para perros

Sin embargo, si tu perro se chupa o se muerde de manera muy insistente una herida o cicatriz, es muy probable que la zona se infecte, debido a los microorganismos y bacterias que contiene su saliva. De igual manera, la inflamación e irritación empeorarán, retrasando la recuperación. En este contexto resulta muy útil emplear un collar isabelino, que recibe su nombre por su similitud con las gorgueras típicas de los vestidos de la época de Isabel I de Inglaterra. Estos collarines consiguen limitar el movimiento de la cabeza del perro, impidiendo que lama la parte del cuerpo afectada.


¿Cuándo es necesario usar un collar isabelino para perros?

collar isabelino para perros

Existen diferentes situaciones en las que el veterinario puede decidir colocarle un collarín a nuestro peludo, aunque su función siempre es la misma: evitar que llegue a lamerse el cuerpo o que pueda tocar con sus patas su cara. La colocación de uno de estos collares debe prescribirla y realizarla un profesional. Algunas circunstancias en las que el collar isabelino resulta útil en perros son:

  • Postoperatorios en los que no es recomendable usar vendajes.
  • Traumatismos como golpes, heridas o mordiscos de otros animales.
  • Si existe un vendaje pero el perro intenta arrancárselo sin parar.
  • Cuando existen suturas y hay riesgo de que el animal arranque los puntos con su lengua.
  • Ante procesos alérgicos en la piel, sea por picaduras, alimentación, etc.
  • Si existe alguna lesión en la cara o un tratamiento oftalmológico.




¿Qué tipos de collarines para perros hay y cuál es mejor?

tipos de collarines para perros

Aunque todos tienen el mismo objetivo (contener al perro para que no alcance a lamer o morder sus heridas), existen diferentes tipos de collarines que pueden utilizarse según el caso en que nos encontremos. De cualquier modo, un collar isabelino siempre debe adaptarse a la raza, peso, tamaño y tipo de piel (existen modelos hipoalergénicos para los perros que desarrollan alergia por contacto al collarín).

Así mismo, el collar no debe quedar ni demasiado apretado ni demasiado suelto respecto al cuello del perro (debemos poder introducir dos dedos entre el plástico y su piel). Aunque es lógico y habitual que llevar un collarín resulte incómodo para nuestra mascota, siempre debemos tratar de que sea una experiencia lo menos traumática posible. Por ello, el collarín debe cumplir con el objetivo de contener su cabeza, pero permitirle cierta libertad de movimiento para que pueda seguir con su vida “normalmente”, comiendo, bebiendo y durmiendo con relativa facilidad. Estos son los collarines para perros más comunes que existen:

  • Collar isabelino rígido
    Los collares isabelinos más convencionales y que todos tenemos en mente son los rígidos. Normalmente están fabricados de plástico ligero y tienen el hándicap de que limitan mucho el movimiento del perro. Esto puede ser una ventaja en caso de mascotas muy movidas, pero puede ser demasiado incómodo y frustrante para otras. Lo mejor es que valores si este tipo de collarín es el ideal para tu peludo junto al veterinario. En función de cada caso y de la personalidad y comportamiento del perro, el profesional te recomendará un modelo de collar u otro. En el caso de los collarines rígidos, lo ideal es que estén fabricados en un material translúcido, para que el perro no vea limitada su visión periférica. Algunos modelos, además, tienen un recubrimiento textil y acolchado en la zona del cuello, para evitar que el roce sea demasiado agresivo.
  • Collarín para perros flexible
    Los collarines para perros flexibles suelen recomendarse en el caso de animales tranquilos o que no tienen demasiada fuerza. Normalmente están fabricados con nylon flexible y resultan más ergonómicos, ofreciendo una mayor libertad de movimiento al perro, lo que puede ser un problema dependiendo del caso. Estos collares isabelinos suelen ajustarse con velcros, y muchos incluso son resistentes al agua y hasta reflectantes, algo muy útil en los paseos de noche. De nuevo, debe ser el veterinario el que establezca el mejor sistema de contención en función del paciente peludo, su carácter y el cuadro médico.
  • Collarín inflable para perros
    Este tipo de collarines son suaves y resistentes. Su punto fuerte es que logran bloquear la cabeza del perro, pero permiten la visión periférica del animal, algo que no sucede con otros modelos. Esto puede hacer que el animal se vuelva más asustadizo y nervioso al no controlar lo que pasa a su alrededor. Si tu perro no es demasiado inquieto, el collarín inflable puede ser una buena alternativa.
  • Alternativas al collarín
    Más adelante veremos cómo habituar a nuestro peludo para que la colocación del collarín no le suponga un trauma, aunque en los casos en los que el perro no logre habituarse a este elemento, presentando cuadros de ansiedad y con incapacidad para llevar una vida normal, el veterinario podría plantearte otras opciones. Existen trajes de recuperación, hechos con un material elástico que le dan total libertad al perro para moverse. También hay chalecos, calcetines o vendajes especiales con sabor amargo para evitar que el perro los chupe. Otra alternativa es el collarín cervical, que no limita la visión periférica y recoge la cabeza del animal, aunque su uso debe valorarse con un profesional. Teniendo en cuenta que lo más importante es que tu peludo se recupere de sus lesiones lo antes posible, lo ideal es valorar con el veterinario la opción que, siendo más efectiva, resulte lo menos invasiva para él.




¿Cómo habituar a mi perro a usar el collarín?

cómo habituar a un perro al collarín

A la hora de implantar cualquier nuevo hábito en la vida de tu mascota, es vital que actúes progresivamente y que te ayudes del poder del refuerzo positivo para conseguir que se adapte correctamente al comportamiento deseable. El caso del collarín no es una excepción. Por ello, y aunque te pueda parecer exagerado, te recomendamos que, si tienes perro, conviertas el collar isabelino en un elemento conocido para él lo antes posible. Quizá no llegue a utilizarlo en toda su vida, pero son muchas las circunstancias que podrían hacer necesario que el veterinario le coloque uno en el futuro. Desde la esterilización, alguna herida, una alergia… Adelantarte a estas situaciones te facilitará mucho la tarea de que tu perro acepte llevar el collarín con una buena actitud. Te recomendamos seguir estos pasos para acostumbrar a tu perro a usar el collarín.

  • Aunque no lo vaya a necesitar todavía, pídele al veterinario que te preste un collarín o compra uno y enséñaselo a tu perro para que lo huela, lo reconozca y lo asocie a un estímulo neutro. Incluso puedes colocar algún premio dentro del cono para que tu peludo se acerque a comerlo y vaya relacionando este artilugio tan raro con un elemento positivo. Incluso puedes colocarlo sin abrochar totalmente en su cuello unos instantes.
  • Si llega la ocasión de colocarle un collar isabelino a tu mascota, haber practicado el primer punto te habrá ahorrado gran parte del trabajo, pero si no lo has seguido, tendrás que realizar ese proceso de habituación de manera más rápida, ya que quizás el uso del collarín sea urgente. Para ello, muéstrale el accesorio a tu perro, deja que lo huela y ve colocándolo a ratitos durante un día, reforzándolo siempre con premios o caricias.
  • Mantén una actitud relajada y despreocupada. ¡Tu perro puede sentir tu estado de ánimo! Si muestras preocupación y estrés, le será muy difícil estar tranquilo.
  • Motívalo a caminar colocándote delante de él. Puedes incentivarlo con algún juguete o snack.
  • Adapta el espacio para hacer su vida más fácil en los días que tenga que usar el collar. Elimina obstáculos con los que pueda chocar, cambia su comedero y bebedero por unos menos profundos y sitúalos un poco más altos, Por último, coloca una almohada pequeña en su cama para que le resulte más fácil nivelar su cabeza.




¿El collar isabelino es o no recomendable?

collar isabelino recomendable

En definitiva, el collar isabelino puede resultar un tanto polémico por la limitación de movimiento que impone al animal, aunque en muchos casos, su colocación resulta muy útil y, gestionado correctamente, podemos minimizar el impacto sobre la vida de nuestra mascota. Si tu perro necesita un collar isabelino, te recomendamos consultar todos tus dudas con el veterinario. No dejes de supervisar a tu peludo para ver cómo reacciona a este nuevo accesorio (si lo acepta o intenta quitárselo, si se muestra ansioso, agresivo o deprimido) y muéstrate comprensivo y cariñoso con él en estos días.

El periodo de uso de este collar no suele exceder los 15 días, aunque es el veterinario quien debe pautarlo, pero es normal que en este tiempo tu perro se muestre un poco decaído o sensible a los ruidos, incluso más miedoso (ten en cuenta que algunos modelos bloquean su visión periférica, por lo que no verá bien si te acercas a él en un movimiento rápido). Dale muchos mimos a tu perrito en estos días y no olvides que el objetivo de estos collarines es ayudarlo a recuperarse y evitar que sus heridas empeoren o se infecten. ¡Mucho ánimo!