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Con la llegada de las altas temperaturas, los parásitos inician su ciclo de reproducción, proliferando y convirtiéndose en una amenaza para la salud de nuestras mascotas. Uno de estos organismos oportunistas son los hongos, que afectan a los perros a través de su piel y pelo. Los hongos de los perros causan afecciones a nivel cutáneo, ya que estos bichitos microscópicos colonizan y se multiplican en las capas superficiales de su piel muy rápidamente, generándoles molestos síntomas que pueden comprometer su salud.

Existen diferentes tipos de hongos que afectan a los perros, como el Trichophyton mentagrophytes y el Microsporum canis, que son los causantes de la enfermedad de la tiña o la dermatofitosis. Todos ellos tienen en común la facilidad con la que se contagian gracias a sus esporas, que se diseminan más allá de la lesión y pueden resultar infecciosas hasta 18 meses después de la colonización inicial. Además, estos hongos se consideran una zoonosis, es decir, que se contagian a otras especies, incluidas las personas. Por esto, acabar con una infección por hongos en tu perro puede llegar a ser todo un reto si no actuas a tiempo, iniciando un tratamiento veterinario adecuado y desinfectando muy bien todo el entorno para eliminar las dichosas esporas.
1. Síntomas de los hongos en perros
2. Qué hacer si mi perro tiene hongos
3. ¿Cómo evitar que mi perro se infecte con hongos?

Antes de nada, es importante que sepas que existen varias enfermedades y parásitos que generan síntomas muy similares en el organismo de los perros, por lo que si detectas alguna de las señales que veremos a continuación en tu mascota, deberás llevarlo al veterinario para que realice un diagnóstico correcto. En algunos perros, la infección por hongos no causa picor y rascado excesivo hasta que el contagio está muy extendido. Estos son algunos otros síntomas que podrías observar en tu perro en caso de tener hongos:
Si sospechas que tu mascota está infectada por hongos, lo primero que debes hacer es llamar al veterinario, que te dará pautas específicas para aliviar sus síntomas previamente al diagnóstico. En los días previos a la consulta, te recomendamos que si bañas a tu perro lo seques muy bien, ya que la humedad es un caldo de cultivo para la reproducción de los hongos. Cuando llegue el día de acudir al veterinario, este observará las lesiones y, en algunos casos, podría ser necesario tomar una muestra del pelo, piel o uñas para analizar qué tipo de hongo tiene el animal. Como tratamiento, suele ser habitual recetar pomadas antifúngicas para aplicar directamente en las lesiones si es muy grave también se dan antifungicos via oral, corticoides si hay mucho picor y champús a base de clorhexidina.
Si tu perro ha tenido hongos es vital que desinfectes a conciencia toda la casa, así como los objetos que usa habitualmente (juguetes, mantitas, comedero…). Ten en cuenta que los hongos no solo se transmiten por contacto directo, sino también por compartir elementos que han estado cerca del animal contagiado. Por ello, es buena idea reforzar la limpieza con un producto fungicida que aplicaremos en todos los lugares frecuentados por el perro y en sus objetos preferidos. Así evitaremos reinfecciones y recaídas.

Como ya hemos visto, tanto los hongos que causan la tiña como otros tipos de hongos se contagian con mucha facilidad gracias a las esporas. Es por ello que, si quieres mantener a tu peludo protegido, deberás evitar que se relacione con perros infectados. Esto no siempre es fácil de saber, pero si tienes sospechas, siempre es mejor prevenir que curar.
En general, los perros con un sistema inmunológico fuerte, tienen menos posibilidades de contraer hongos y otras infecciones, siendo los cachorros y los perros senior los más vulnerables a estas afecciones. Una buena manera de garantizar que tu peludo no tenga que vérselas con estos desagradables habitantes es ofreciéndole una alimentación de calidad y un estilo de vida saludable y equilibrado. Si tu perro suele ser propenso a los hongos u otras infecciones, puedes consultar con el veterinario el uso de probióticos que fortalezcan su sistema inmune para evitar los contagios.
En definitiva, si la piel de tu perro se ve afectada por hongos, causando descamación, caída del pelo, enrojecimiento y picor, extrema las precauciones, son altamente contagiosos y transmisibles a personas. Si sospechas que tu perro tiene hongos, acude al veterinario para que lo diagnostique y le dé el tratamiento más indicado y que así se sienta mejor cuanto antes. Una infección de hongos en perros suele resolverse fácilmente con las medicinas adecuadas, pero es mejor actuar rápido, ya que algunas infecciones pueden ser persistentes, especialmente por la fácil diseminación de estos parásitos. Recuerda estar siempre atento a la salud de tu peludo y buscar atención veterinaria ante cualquier señal anormal.