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Dentro del adiestramiento de nuestro perro, una de las señales más importantes y que antes deberíamos trabajar es la de llamada. Junto con los ejercicios de sienta o quieto, conseguir que nuestro peludo acuda cuando lo llamamos es fundamental para su educación y seguridad. Entrenar a tu perro en la señal de llamada te ofrecerá un mayor control sobre él, deteniendo comportamientos indeseados o alejándolo de situaciones peligrosas. Por ejemplo, si sale corriendo detrás de un gato, si se acerca a saludar con demasiada vehemencia a un desconocido o si intenta comer basura de un contenedor. En todos estos contextos, siempre que hayas entrenado la señal de llamada, pedirle a tu perro que venga contigo bastará para que regrese a tu lado y se aleje de la situación inconveniente.
Sin embargo, lograr que tu perro te haga caso cuando lo llamas puede ser todo un reto. Lo cierto es que los perros son animales muy curiosos y exploradores del entorno, por lo que, especialmente en el exterior, donde están rodeados de estímulos, puede resultar complicado que atiendan y acudan a la llamada de sus dueños. La clave del éxito está, como siempre, en el entrenamiento, que deberá ser constante y siempre de dificultad progresiva, comenzando por practicar la llamada en un espacio sin tantas distracciones, como el interior de la casa.
1. Cómo conseguir que tu perro venga cuando lo llames usando un señuelo
• Muéstrale un señuelo a tu perro y llámalo
• Repite el ejercicio y aumenta la distancia
• ¿Qué pasa si mi perro me sigue?
• Practica la llamada en la calle
2. ¿Qué hacer si mi perro no acude a mi llamada?
Aunque algunos peludos son más curiosos e inquietos que otros, lo cierto es que la mayoría disfrutan mucho olisqueando aquí y allá y explorando el mundo que los rodea. Tenlo claro: si tu perro está ocupándose de algo que le resulta muy interesante, de nada servirá que lo llames varias veces ni que levantes la voz. El truco está en ofrecerle una alternativa que le sea todavía más atractiva. Para ello, trabajaremos la señal de llamada con un señuelo, que puede ser un snack o un juguete que le guste mucho. Veamos cómo enseñar a tu perro a venir cuando lo llamas en unos sencillos pasos.

Para empezar con el entrenamiento para enseñar a tu perro a venir, escoge una señal de llamada corta y sencilla, como “ven”, “aquí” o alguna similar. Colócate a una distancia pequeña de tu mascota y pronuncia la señal mientras le ofreces el señuelo que hayas elegido. Al ser un espacio mínimo el que os separa, será muy fácil que tu perro acuda a donde estás. Cuando lo hagas, felicítalo con unas buenas caricias y palabras amables. Se pondrá súper contento y, además, conseguirás reforzar positivamente el haber atendido a tu llamada.

Como en cualquier otro ejercicio que trates de enseñar a tu perro, la clave del éxito está en la constancia. Haz todas las repeticiones que tu perro necesite del ejercicio anterior, hasta que veas que lo ha interiorizado lo suficiente. Eso sí, evita extenuar a tu perro con sesiones de entrenamiento demasiado largas. Unos diez minutos al día de práctica bastarán para comenzar. Poco a poco, podrás ir aumentando la distancia a la que te colocas para llamar a tu mascota. Sigue repitiendo y reforzándolo positivamente para fijar el aprendizaje.

Es posible que entre un ejercicio y otro veas que tu perro te sigue. Para ello, una vez hayas llamado a tu perro y este haya acudido junto a ti, pídele que se siente y que esté quieto y aléjate tranquilamente para poder seguir practicando las repeticiones. La señal de “siéntate” o “sit” es de las primeras que deberías enseñarle a tu perro, ya que te servirá de ayuda en otros entrenamientos para controlar y gestionar mejor su comportamiento.

Cuando observes que tu perro tiene totalmente controlada la llamada dentro de casa, habiendo practicado a diferentes distancias, puedes trasladar el entrenamiento al exterior. Te recomendamos comenzar por lugares tranquilos, con pocos estímulos, como una calle tranquila sin tráfico ni muchas personas. La clave del éxito de un buen aprendizaje de tu perro siempre está en avanzar de menor a mayor dificultad. Si el progreso es demasiado rápido, tu mascota podría tener dificultades para aprender y terminar por frustrarse. Después de algún tiempo de practicar en una zona con poco movimiento, puedes llevarlo a entrenar a otros lugares con más distracciones. Siempre que avances lentamente, no hay límites para enseñar a tu perro a que acuda a tu llamada en diferentes contextos. Pónselo cada vez más difícil y, con tiempo y paciencia, conseguirás que te obedezca en cualquier situación. En este proceso, quizás necesites cambiar de señuelo en un momento dado, para aumentar la motivación de tu perro y que no se acostumbre al mismo premio.
La señal de llamada a tu perro es muy importante, ya que refuerza vuestro vínculo, lo mantiene seguro a tu lado en los momentos en los que sea necesario y le aporta una mayor libertad, ya que si sabes que tu peludo regresará contigo cuando se lo digas, seguro que lo dejarás explorar con más tranquilidad.
Si tienes dudas o te resulta complicado entrenar a tu perro para que venga cuando lo llamas, te aconsejamos que cuentes con ayuda profesional de un etólogo o adiestrador. En cualquier caso, lo que nunca debes hacer es gritar o castigar a tu perro. Recuerda: si tu mascota no acude a tu llamada es porque considera más interesante lo que está haciendo en ese momento que ir a tu lado, no porque quiera fastidiarte o sea un caprichoso. La mejor estrategia para revertir este comportamiento es seguir practicando con los señuelos. Y si la cosa se complica, ya sabes, contacta con profesionales para ayudar a tu peludo.