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Cuando hablamos del adiestramiento canino, muchas personas piensan en perros que realizan complejas rutinas de ejercicios o que incluso participan en competiciones profesionales. Pero la realidad es que, aunque con tiempo y paciencia puedes llevar el entrenamiento de tu perro hasta el nivel que quieras, enseñándole unos pocos ejercicios básicos ya podrás notar los beneficios en su comportamiento y en vuestra convivencia. Pero no solo eso, un perro adiestrado es, objetivamente, un perro más feliz, equilibrado, motivado y relajado. Sabe lo que se espera de él y disfruta llevándolo a cabo. Al mismo tiempo, trabajar la obediencia de tu mascota a través del adiestramiento lo mantendrá a salvo en distintas situaciones cotidianas, ya sea en la calle o en casa.
Dentro de los ejercicios básicos del adiestramiento canino, uno de los que primero se recomienda trabajar es el de que el perro aprenda a sentarse. A partir de esta práctica pueden entrenarse otro tipo de ejercicios, por lo que es una de las primeras señales que conviene enseñar al animal.

1. Ventajas de que tu perro se siente cuando se lo pides
2. La importancia del contexto
Conseguir que tu perro se coloque en postura sentada cuando le das la señal es un ejercicio muy útil y uno de los que primero se suele enseñar a los perros, en parte porque resulta relativamente sencillo, pero también porque sirve como punto de partida para otras prácticas. Pero, ¿para qué nos puede servir que nuestra mascota apoye el trasero en el suelo cuando se lo pedimos? Estas son algunas ventajas de que tu perro aprenda a sentarse a tu señal.
Como decíamos, el ejercicio de sentarse es uno de los más básicos que puedes practicar con tu perro, además de resultar verdaderamente útil para entrenar la obediencia de cara a otros aprendizajes. Para enseñar a tu peludo a sentarse solo necesitarás un espacio tranquilo y familiar para él, un reforzador para recompensarlo y que asocie el ejercicio a un estímulo positivo, y mucha paciencia. ¡Vamos a ello!
Dado que aprender a sentarse cuando se lo pides es uno de los primeros ejercicios, si no el primero, que va a interiorizar tu perro en su proceso de adiestramiento, es muy importante que le pongas las cosas fáciles para empezar. Por eso, te recomendamos escoger un espacio silencioso y sin distracciones que resulte conocido para tu mascota, como, por ejemplo, una habitación de tu casa en la que no haya mucho ruido. Más adelante podremos generalizar este ejercicio para que lo realice en cualquier contexto, pero al principio necesitamos un ambiente con pocos estímulos para favorecer la concentración del perro y que pueda avanzar en el aprendizaje sin frustrarse. Además, te aconsejamos que coloques un cuenco de agua en la zona de entrenamiento para que tu perro pueda beber siempre que lo desee durante la práctica.
Para fijar el aprendizaje de la señal “sienta” en tu perro trabajaremos con algún elemento reforzador que le ayude a asociar el ejercicio con algo positivo para él. Para ello podemos utilizar reforzadores primarios, como la comida o los premios, pero también secundarios, que podrían ser juguetes, caricias o palabras de felicitación. La elección de un reforzador u otro dependerá del contexto y los gustos de nuestro perrete. Por ejemplo, si tu mascota acaba de comer, quizá un refuerzo a base de comida no le resulte tan atractivo. En el caso de que esté en un contexto de juego, probablemente será más interesante para él uno de sus juguetes favoritos que un trozo de comida.
Lo que debes de tener en cuenta sí o sí es que, cuanto más difícil sea el ejercicio para tu mascota, más atractivo tendrá que ser el reforzador. Por ello, en términos generales, cuando un perro comienza a aprender la primera señal de sentarse, se recomienda premiar con un refuerzo primario de necesidad, como la comida o las chuches.
El luring o señuelo es una técnica de adiestramiento que permite usar el reforzador para guiar los movimientos y recompensar positivamente al perro durante la práctica. Para enseñar a tu perro a que se siente, coloca el señuelo, en este caso un poco de comida, en tu puño cerrado, no sin antes mostrárselo a tu peludo. El objetivo es que tu perro se concentre en lo que hay dentro de tu mano y que puedas usarla para realizar un gesto que guíe su postura hasta sentarse.
Para ello, deja que tu perro huela brevemente tu puño y, a continuación, realiza un movimiento hacia arriba y hacia atrás con tu brazo para que él te siga. De esta forma, tu peludo acabará apoyando el trasero en el suelo, y es en este instante en el que debes decirle la señal “sienta”, “sentado” o “sit”. También en este momento deberás premiarlo abriendo tu mano y dejando que coja la comida. El truco está en repetir este ejercicio muchas veces. Una vez lo hayáis ensayado lo suficiente, tu mascota asociará que cuando se sienta, recibe un premio que, además, se asocia a un gesto concreto. De este modo, con el tiempo conseguirás que se siente cada vez que se lo pidas sin necesidad de que haya una recompensa de por medio, e incluso sin que tengas que darle la señal verbal, ya que con solo hacer el gesto con tu puño entenderá lo que le estás pidiendo. Ten en cuenta que los perros son animales que se comunican mucho posturalmente, y nos observan con atención aprendiendo de nuestros movimientos y gestos.
Uno de los errores más comunes a la hora de enseñar a sentarse a un perro es querer avanzar demasiado rápido. En este sentido, ten muy presente que, para que el adiestramiento sea efectivo, tu peludo debe sentirse muy motivado en todo momento. Para esto, es clave evitar la sensación de frustración, que será probable que aparezca si aumentas la dificultad del entrenamiento demasiado deprisa.
Por eso, lo mejor es que comiences a practicar la señal de “sienta” en casa. Cuando consigáis hacer dos sesiones de entrenamiento sin fallos, podéis practicar en el jardín, el garaje o algún espacio intermedio entre el hogar y la calle. Más adelante, ya habría que salir al exterior buscando zonas tranquilas, e ir aumentando la dificultad del ejercicio progresivamente practicándolo en espacios cada vez con más gente y estímulos. Lo que buscamos es lograr la generalización de la señal de sentarse, para que el perro nos obedezca en cualquier lugar y contexto, pero para ello tenemos que ser prudentes y avanzar lentamente.
Tal y como apuntábamos antes, es importante que tu mascota se sienta siempre motivada en cualquier práctica de adiestramiento, por lo que te recomendamos fijar sesiones cortas para empezar, de no más de 5 minutos, ofreciendo 3 de descanso antes de seguir con otros 5. Los primeros días bastará con 10 minutos de práctica de la señal “sienta” al día, pero más adelante puedes avanzar a los 10, 20 o 25 minutos. Recuerda finalizar el entrenamiento antes de que tu peludo se canse o se distraiga, dejándolo con ganas de más. Así, la próxima vez que entrenéis, tendrá un buen recuerdo y se sentirá más motivado.
Recuerda que el adiestramiento ha de ser un proceso agradable para tu perro, así que nunca lo presiones, lo riñas ni lo castigues, ya que de esta forma es imposible que aprenda y solo harás que se sienta más frustrado. Con paciencia, tiempo y mucho amor conseguirás que tu peludo se siente a tu señal, y podrás seguir avanzando con otros ejercicios de más dificultad. ¡Ánimo!