Tiempo de lectura aproximada: 8 minutos
Una de las amenazas para la salud de nuestros peludos más común es la infección por parásitos. Estos habitantes oportunistas e indeseados causan a los perros numerosas molestias en la piel, pudiendo incluso transmitir o desencadenar enfermedades. Una de ellas es la sarna, un cuadro de infestación por ácaros o ectoparásitos que se instalan y se reproducen en la piel de los perros, alimentándose de esta y de otros componentes, como el sebo o la queratina. Esto causa mucho picor en la piel, con heridas y costras, fruto del rascado o lamido excesivo del animal para tratar de aliviarse. Además, también se genera una caída del pelo que evoluciona a peor en pocos días. Y es que la velocidad de reproducción de estos ácaros es muy alta, por lo que resulta crucial tratar la infestación lo antes posible.
Según el tipo de ácaro que afecte a nuestro perro estaremos hablando de un tipo u otro de sarna. Aunque muchos de los síntomas que provocan son comunes, sus características, nivel de contagio y tratamiento pueden variar. Con una medicación adecuada, la sarna de los perros se cura en un periodo corto de tiempo, pero si el diagnóstico tarda demasiado, el cuadro podría complicarse. Al no tratarse adecuadamente, la sarna puede evolucionar causando infecciones y poniendo en riesgo la vida del animal. Además, la mayoría de tipos de sarna son altamente contagiosos, también a personas, por lo que si no tenemos cuidado con la protección y la limpieza, podrían producirse reinfestaciones.
1. Síntomas de la sarna en perros
2. Tipos de sarna en perros: síntomas y cómo actuar
3. Creo que mi perro tiene sarna: ¿qué hago?

Los síntomas que produce esta enfermedad de la piel de los perros puede variar según el tipo de ácaro que causa la sarna. Sin embargo, en términos generales, deberías llevar a tu perro al veterinario de inmediato si observas las siguientes señales:
En función de la especie de ácaro o ectoparásito que colonice la piel de nuestra mascota, hablaremos de un tipo u otro de sarna. A continuación analizamos las principales clases de sarna que afectan a los perros, cómo detectarlas y todo lo que necesitas saber para ayudar a tu peludo a transitar este momento tan incómodo para él.

La sarna demodéctica es la única sarna canina que no se contagia, y resulta bastante común en perros. De hecho, la causa un tipo de ácaro que vive de manera natural en el organismo del animal. Sin embargo, ante una bajada de defensas o un sistema inmunitario débil, el ácaro puede proliferar en exceso, y es ahí cuando se produce un desequilibrio y se generan los síntomas. La sarna demodéctica, que es más frecuente en cachorros, puede ser de dos tipos. La localizada se caracteriza por crear pequeñas calvas (de 1 a 5) en el pelo del animal. Destaca por la escasez de pelo en la zona de los párpados y alrededor del hocico. Lo normal es que se cure sola en el plazo de 6-8 semanas, una vez el sistema inmune equilibre de nuevo la población de ácaros.
Sin embargo, si esta sarna demodéctica localizada evoluciona, hablamos de sarna demodéctica generalizada. Los síntomas de este subtipo de sarna se aprecian más en la cabeza, patas y tronco del animal. En cachorros también se soluciona de manera espontánea, pero en adultos es necesario recibir tratamiento. Algunos síntomas habituales son la inflamación de las almohadillas, la presencia de placas de pus en la piel, la inflamación de los ganglios y la fiebre. Si detectas estas señales en tu perro, llévalo cuanto antes al veterinario para que le recete un champú o loción adecuados

Este tipo de sarna es la más común en perros y resulta muy contagiosa, tanto entre perros, como a otras mascotas y también a personas. La sarna sarcóptica o escabiosis está causada por el ácaro Sarcoptes Scabiei, también conocido como “arador de la sarna”. Este nombre se debe a que las hembras, una vez se ha producido el apareamiento con el macho, excavan túneles en las capas superficiales de la piel del perro, donde ponen sus huevos. Una vez eclosionan, después de unos 3 a 10 días, las larvas pasan por las diferentes fases hasta convertirse en adultas, cuando volverán a reproducirse. Todo este ciclo reproductivo, que se extiende de 17 a 21 días, sucede sobre el cuerpo del perro. Entender el modo en que estos ácaros se reproducen nos dan una pista sobre la importancia de un precoz diagnóstico y tratamiento, ya que de lo contrario, en pocas semanas nuestra mascota estaría totalmente infestada.
Los síntomas de la sarna sarcóptica se observan en especial en los codos, la cara, el pecho y las orejas, donde es muy típico que aparezcan pequeñas costras. Por supuesto, la pista más evidente es, de nuevo, el intenso prurito que lleva al perro a rascarse y lamerse desesperadamente. Aunque, cuidado, pues la ausencia de picor no descarta una infección por ácaros. Una prueba sencilla que, aunque no es determinante, nos puede hacer sospechar de un diagnóstico de ácaros, es la búsqueda del reflejo del pabellón auricular. Para ello, simplemente frota una de las orejas de tu mascota con dos dedos (protégete con guantes, ya que esta sarna se contagia muy fácilmente por contacto). Si tu perro tiene el impulso de rascarse, podría ser una señal de sarna.

El ácaro de color rojo Cheyletiella es el responsable de este tipo de sarna, que aunque es más común en gatos, también afecta a los perros, en especial, a cachorros. A esta sarna también se la conoce como sarna de la caspa caminante, y es que uno de sus síntomas más característicos y visibles es la piel muerta que prolifera en el lomo y el cuello. Estas escamas o caspa se mueven por el cuerpo del perro como resultado de la actividad de los ácaros.
La buena noticia de la sarna por Cheyletiella es que es sensible a los productos antipulgas, por lo que los principales agentes antiparasitarios destinados a prevenir su aparición, sirven también para evitar este tipo de ácaros. Por ello, esta clase de sarna de perros no es tan común hoy en día. No obstante, si detectas rascado excesivo y caspa abundante en tu perro, acude al veterinario para una valoración y diagnóstico.

La sarna otodéctica se produce debido a un ácaro que crece y se reproduce en el canal auditivo de los perros. Normalmente suele afectar a las dos orejas por contagio, y causa picor, inflamación y enrojecimiento. Además, también podrías observar pústulas y costras en las orejitas de tu peludo, así como una cera marrón oscura de olor desagradable en sus oídos.
Si sospechas que tu perro tiene este tipo de sarna del oído, llévalo al veterinario rápidamente para que, si se confirma el diagnóstico, le recete un acaricida ótico. Además, ten en cuenta que estos ácaros son muy contagiosos y escurridizos, por lo que podrían saltar a otras zonas de su cuerpo. Es conveniente que revises muy bien a tu peludo y que, por si las moscas, utilices un champú o loción antipulgas, que también son efectivos para eliminar estos ácaros.
Si tienes fuertes sospechas de que tu perro podría sufrir sarna, lo primero que debes considerar es que la mayoría de tipos de sarna caninas son contagiosas, así que protégete con guantes antes de seguir manipulando a tu peludo y sus objetos. En humanos, la sarna causa sarpullidos en la piel, aunque los ácaros no suelen sobrevivir a largo plazo. Además, si tienes otras mascotas o niños en casa, te recomendamos aislar al animal, ofreciéndole un espacio agradable, cómodo y con todo lo que necesite para descansar en estos días complicados.
Por supuesto, deberás avisar inmediatamente al veterinario, que ordenará analíticas y raspados para ofrecer un diagnóstico. Si se trata de sarna, podría recetar una loción o champú contra los ácaros. No te asustes si no funciona a la primera aunque hayas seguido a rajatabla las indicaciones del profesional. Muchos ácaros han desarrollado resistencia a estos productos, por lo que tu veterinario podría recomendarte varias formulaciones hasta dar con la más eficaz. Otros tratamientos que podría prescribir el veterinario son corticosteroides para calmar el picor y antibióticos si existe infección.
Y, por supuesto, no olvides realizar una limpieza y desinfección profunda de tu hogar, incluyendo productos acaricidas (cuidado si tienes otras mascotas o niños). Maximiza la higiene durante y después de la infección y lleva a tu perro a revisiones periódicas para asegurar de que no se producen nuevos brotes.