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Si crees que tu perrito es el único que intenta mordisquearte las manos, los pies y todo lo que pilla por medio, te equivocas. Muchos cachorros muerden, y es que para ellos esta conducta es totalmente natural y una forma de juego y exploración del mundo que les rodea. Así como los bebés humanos utilizan sus manitas para tocarlo todo, los perros pequeños lo hacen con su boca y su mordida. Además de descubrir las diferentes durezas y texturas de lo que muerden, también les sirve para controlar la fuerza de su mandíbula.
Este control de la mordida comienzan a aprenderlo en la camada, con sus hermanos y su madre, y al llegar a tu familia, tendrás que seguir reforzándolo para evitar que se desarrollen malos hábitos. Además, ten en cuenta que alrededor de los 4 meses se produce el cambio de dientes en los perros, un proceso que puede durar hasta los 7 u 8 meses dependiendo del tamaño y la raza, y que les causa muchas molestias en las encías, lo que podrían tratar de aliviar mordiendo cosas.
1. ¿Qué puedo hacer si mi cachorro muerde algo que no debe?
• Dale el cambiazo con un juguete
• Adelántate a sus intenciones
• Trabaja las palabras “suelta” o “dame”
2. ¿Todos los cachorros muerden?
Algo muy común en sus primeros meses de vida es que los cachorros intenten mordernos las manos cuando jugamos con ellos o los pies cuando pasamos cerca. Como hemos visto, se trata de una conducta normal que no debemos reprimir. Tampoco sirve de nada reñir o los castigos. Debemos reconducir este hábito mediante el refuerzo positivo para evitar que se convierta en un problema. Ten en cuenta que tu cachorro aún es pequeño y quizá ahora no tenga demasiada fuerza en la mandíbula, pero esto cambiará cuando se haga mayor, lo que podría causar muchos problemas en la familia y con otros perros. A continuación te damos algunos consejos para que tu cachorro deje de morder o lo haga controlando la fuerza de su mordida cuando nosotros somos las “víctimas” de sus dientecitos.

Ahora que tu perrito vive con vosotros y ya no tiene a su madre y hermanos para aprender a controlar su mordida, eres tú quien debe enseñarle hasta dónde puede llegar con su fuerza y qué cosas no debe morder. Para ello, lo mejor es trabajar progresivamente. Si estás jugando o acariciando a tu perro e intenta morderte, retira tus manos y detén el juego o las caricias. Si tu perrito se calma y deja de tratar de morderte, puedes volver a jugar o darle mimos, tratando de hacer movimientos suaves y de no sobreexcitarlo. Si, por el contrario, el cachorro no cambia su actitud retírate de su lado y déjalo solo unos segundos. Se trata de que comprenda que, si se comporta así, el juego se acaba y pierde tu compañía.

Los cachorros pueden llegar a ser muy insistentes cuando muerden algo. Ahora ya sabes que hay varias razones por las que lo hacen y que eres tú el que debe enseñar a tu perro lo que puede y no puede morder. Cuando veas que está mordisqueando algún objeto de la casa, dile “no” o “suelta” y ofrécele un juguete que le guste mucho para que desvíe su foco de atención. Te recomendamos los juguetes de caucho, que son seguros y bastante resistentes. Procura que sea uno que no esté siempre a su disposición, para que sea algo especial y único que motive especialmente a tu mascota.

Los perros son animales muy sensibles y perceptivos, y los cachorritos no son una excepción. Tu perrito te observa todo el rato para aprender tus gestos, tus movimientos y comportamientos. Por ello, trata de mantenerte tranquilo y relajado cuando estés con tu mascota, incluso durante el juego. Podéis divertiros mucho juntos, pero no sobreexcites a tu perro moviendo tus manos rápidamente. Si te muerde, serás tú el que lo haya incitado. Si quieres, simplemente, acariciar a tu perro, elige un momento en que esté tranquilo y acerca tus manos despacio hacia él para que sepa que no quieres jugar, solo darle mimos. Si trata de morderte, esconde las manos y vuelve a intentarlo cuando se haya calmado.

Si crees que es gracioso que tu cachorro te muerda las manos o muerda cosas por casa, espera a que se haga mayor y sus dientes se desarrollen. Dejar de gestionar la mordida de tu perrito no es una opción si deseas evitarte todo tipo de problemas en su edad adulta. Si tu mascota no aprende a gestionar su mordida ahora, podría tener conflictos con otros perros e incluso llegar a hacerte daño simplemente mediante el juego. Trabaja con tu peludo desde pequeño para que entienda que tú dictas hasta dónde puede llegar con su mordida y qué cosas puede explorar con su dentadura (juguetes) y cuáles no.

La observación de tu perro es el primer paso para modificar cualquiera de sus hábitos. Seguro que puedes detectar en qué momentos tu cachorro siente el irresistible impulso de morder lo que no debe. Quizás es siempre que te sientas en el sofá o siempre que dejas tus zapatillas en el suelo. Para modificar estos hábitos, puedes probar a jugar con él antes de estos momentos para que así esté más cansado y relajado y se olvide de mordisquear.

Los cachorros tienen mucha energía y, si no le dan rienda suelta, pueden sentirse demasiado excitados. Es importante que juegues con tu perro lo suficiente, bien en la calle, si ya puede salir porque tiene todas sus vacunas. Procura que queme la suficiente energía pero sin extenuarlo. Así se sentirá realizado y satisfecho y disminuirán sus ganas de morder.

Los perros son capaces de entender una gran cantidad de palabras, y unas de las más útiles que podemos enseñarles son “suelta”, “deja” o “dame”. Se trata de establecer una señal para que tu perro sepa que debe soltar el objeto que esté mordiendo inmediatamente. Durante sus primeros meses de vida, puedes practicar con cualquier objeto que tengas cerca, tanto cosas “prohibidas” como juguetes autorizados. Repite la palabra que escojas y refuerza positivamente a tu peludo con caricias o un premio para que entienda lo que quieres de él. Así tu perrito aprenderá que para sentirse bien tendrá que soltar las cosas cuando tú se lo pidas. Esto puede resultarte muy práctico tanto si trata de morderte jugando como si intenta morder algo que no debe.
Aunque la mordida en los cachorros es bastante común, no todos tienen este comportamiento, ya que pueden preferir otras formas de explorar, como el olfato o la vista.
En cualquier caso, si quieres lograr que tu cachorro deje de morder debes armarte de paciencia y actuar siempre desde el cariño y el refuerzo positivo. De nada servirá reñir o castigar a tu perro, ya que solo añadirás tensión y una excitación que incluso podría malinterpretar, creyendo que estás jugando. Procura actuar siempre de forma serena para que este comportamiento se refleje en tu mascota.
Si detectas que tu cachorro o perro adultos gruñe, enseña sus dientes y su cuerpo está en tensión mientras trata de morderte, entonces sí que estamos ante una alteración del comportamiento que hay que estudiar. Lo mejor es que consultes con un adiestrador o etólogo para que te ayude a reconducir el problema.