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Según la creencia popular, muchos dueños de perros acaban pareciéndose a sus mascotas y viceversa. Lo cierto es que, más allá de este dicho, todos hemos visto alguna vez por la calle o en el parque a una persona paseando a un perro clavadito a ella. Ya sea por el color del pelo, la forma de los ojos y el rostro o la complexión de su cuerpo, en muchos casos estos animales parecen ser versiones perrunas de sus amos. O, las personas, la viva imagen de sus mascotas si estas fueran humanas. Quizás incluso alguna vez te has planteado que tú mismo guardas cierto parecido con tu peludo. Pero, ¿qué hay de cierto en esto de que los perros se parecen a sus dueños? ¿Te han dicho alguna vez que tu perro se parece a ti?

Según diferentes estudios científicos es totalmente cierto que los canes pueden parecerse a sus propietarios. Y no solo hablamos de una similitud física, sino también en lo referente a la personalidad. Por supuesto, no se trata de una regla exacta, sino de una tendencia que, además, tiene una explicación muy sencilla. ¿Quieres saber cómo es posible que te parezcas a tu perro?
2. Tu personalidad influye en la de tu perro
3. La ciencia lo confirma: ¡tu perro se parece a ti!

Si alguna vez te han dicho que tu perro es clavadito a ti, es muy probable que sea cierto. Según la ciencia, las personas escogemos inconscientemente a nuestras mascotas basándonos en la similitud de sus rasgos con los nuestros. No es algo que hagamos voluntariamente, sino que se explica por la familiaridad que sentimos hacia nuestros rostros, a los que tan expuestos estamos por las fotografías y los espejos. Cuando se trata de elegir a un compañero canino, priorizamos, sin darnos cuenta, a aquellos con características físicas que nos resultan conocidas y normales, es decir, parecidas a las nuestras.
Y, ojo, porque este proceso no solo sucede con los rasgos físicos, sino también con la personalidad. Según un estudio del Kennel Club, las personas elegimos a nuestras mascotas según si su temperamento es compatible con el nuestro. Así, las personas alegres y extrovertidas prefieren compartir su vida con peludos que también lo son, mientras que aquellos más tímidos y reservados escogen perros tranquilos e introvertidos. Interesante, ¿verdad? Según las estadísticas del Kennel Club, las personas más enérgicas y familiares suelen decantarse por perros de la raza golden retriever, mientras que los schnauzers miniatura son los preferidos de los dueños disciplinados y organizados.

Otra explicación por la que los perros se parecen a sus dueños la encontramos en el efecto de la mera exposición, planteado por la psicóloga japonesa Sadahiko Nakajima. Según este modelo, los perros van adquiriendo aspectos de la personalidad de sus dueños conforme van pasando más y más tiempo juntos. Los perros son animales muy sensibles que captan las emociones humanas e incluso se mimetizan con ellas. Es por esto que, con el tiempo y la convivencia, tu mascota se verá influenciada por tus hábitos, estilo de vida y comportamiento, llegando a ser cada vez más similar a ti a nivel de personalidad. Si eres una persona nerviosa y muy movida, tu perro también lo será, mientras que si eres más bien tranquilo e introvertido, así mismo se comportará tu peludo. Esto significa que compartir la vida con un perro puede ofrecerte una gran herramienta de autoconocimiento. Si quieres ahondar en los rasgos más ocultos de tu personalidad, observa a tu perro: ¡él te dará la clave!

En definitiva, existen dos teorías que demuestran que el hecho de que algunos perros se parezcan a sus dueños no es una simple casualidad. En primer lugar, escogemos a nuestra mascota basándonos en un efecto aspecto, priorizando aquellos perros con rasgos similares a los nuestros que nos resultan más familiares, tanto física como mentalmente. En segundo lugar, a base de convivir y pasar tiempo juntos, modelamos el carácter de nuestro perro, que se adapta a nuestro comportamiento y esitlo de vida gracias a sus dotes comunicativas y su gran sensibilidad. Así es como la ciencia ha corroborado que, en muchas ocasiones, es cierto que perros y dueños guardan un gran parecido.
De hecho, un interesante experimento organizado por Michael Ray en la Universidad de California puso a prueba estos supuestos parecidos mostrándole a varios voluntarios fotografías aleatorias de perros y sus dueños que tenían que relacionar. Lo cierto es que el porcentaje de aciertos fue muy elevado. Un dato curioso: al repetir el experimento pero tapando los ojos de los perros, los participantes no pudieron adivinar qué dueños y qué perros estaban relacionados. Y es que, también en el caso de nuestros adorables peludos, la mirada es el espejo del alma. Un alma, la de nuestros perros, con la que nos conectamos desde el principio y con la que llegamos a mimetizarnos de una forma muy, muy especial.
Y tú, ¿dirías que te pareces físicamente a tu perro o en su personalidad? ¿Te lo han comentado alguna vez? Ahora ya sabes por qué los perros se parecen a sus dueños.