Home > Blog > Veterinaria > La eutanasia en perros: cuándo es la mejor opción y cómo afrontarla

La eutanasia en perros: cuándo es la mejor opción y cómo afrontarla

Todo lo que necesitas saber para tomar esta difícil decisión




Tema: Veterinaria


¿QUÉ ES LA EUTANASIA PARA PERROS?

Tiempo de lectura aproximada: 8 minutos

Cuando un perro forma parte de nuestra familia lo hace también de nuestro corazón. Por eso, resulta muy angustioso pensar en que llegará un día en que no esté a nuestro lado. Aunque todos desearíamos que nuestros peludos vivieran muchos más años, la muerte es algo tan natural como la vida y, en ocasiones, ante una edad muy avanzada que merma las capacidades del perro, o debido a enfermedades graves sin un pronóstico de mejoría y que causan sufrimiento al animal, surge la idea de la eutanasia como una alternativa humanitaria y compasiva.

Eutanasia para perros

La eutanasia es un procedimiento veterinario totalmente controlado para “dormir” al perro sin que este experimente ningún tipo de dolor. De hecho, siempre se anestesia al animal profundamente en primer lugar, de modo que permanece inconsciente y no siente ninguna molestia. Tomar la decisión de practicar la eutanasia a nuestro perro es tremendamente difícil y doloroso, ya que hace recaer en nosotros la responsabilidad de finalizar con la vida de nuestro mejor amigo. Sin embargo, pensar de manera altruista y centrándonos en evitarle el sufrimiento y deterioro cuando su estado de salud no va a mejorar, puede ayudarnos a tomar esta determinación. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la eutanasia para ayudarte y acompañarte en este dilema tan complicado de gestionar.


¿Cuándo saber que ha llegado el momento?

Eutanasia para perros

Ojalá nunca tuviésemos que despedirnos de nuestras mascotas, pero la muerte de nuestro perro es inevitable y, en ocasiones, la naturaleza se impone con enfermedades que causan un deterioro grave al animal. Asimismo, una edad muy avanzada puede disminuir drásticamente la calidad de vida de nuestra mascota. En estos momentos, el veterinario valorará las posibilidades de un tratamiento efectivo, el pronóstico y probabilidades de recuperación y el nivel de sufrimiento del animal y, si lo considera adecuado bajo su criterio profesional, nos planteará la posibilidad de la eutanasia, siempre que no exista otra alternativa.

Nosotros, como tutores del animal, deberemos abordar este asunto tan delicado y doloroso con el veterinario, preguntándole todas las dudas que tengamos sobre el estado de salud de nuestro perro, cómo será su calidad de vida si rechazamos la eutanasia y en qué consistirá este proceso. Tomar esta decisión es realmente difícil, sobre todo porque entran en juego sentimientos muy intensos y un debate moral complicado. Sin embargo, con el objetivo de ayudarte en este camino, te proponemos algunas preguntas que puedes hacerte (y, por supuesto, valorar junto al veterinario):

  • ¿Mi perro puede andar solo, es decir, tiene autonomía?
  • ¿Tiene apetito o ganas de comer y beber?
  • ¿Pasa tiempo despierto o está todo el día durmiendo?
  • ¿Puede controlar sus esfínteres?
  • ¿Muestra signos de dolor o sufrimiento?
  • ¿Su ánimo es bueno o se muestra decaído?




¿Cómo se aplica la eutanasia a un perro?

Eutanasia para perros

En muchas ocasiones, tener más información sobre un asunto nos ayuda a comprenderlo y a estar más tranquilos al darnos una mayor sensación de control. Si necesitas tener más datos sobre cómo será el proceso de eutanasia, no dudes en preguntar al veterinario todas las dudas que albergues al respecto. Como ya hemos explicado antes, la eutanasia es una técnica veterinaria que consiste en inducir la muerte del animal de manera totalmente indolora. En primer lugar, se coloca una vía en la pata del perro para administrar la sedación, igual que si se tratase de una operación. Si existen problemas para colocarla, hay otros métodos para realizarlo. En este punto, se practica una anestesia profunda y se asegura que el animal esté completamente inconsciente. El último paso, será el de administrar por vía intravenosa el fármaco que “dormirá” al perro. Este proceso suele durar unos 30 minutos en total.





¿Cuándo no es tolerable la eutanasia?

Eutanasia para perros

El procedimiento de la eutanasia solo debe valorarlo y sugerirlo un veterinario ante una única circunstancia: el perro, ya sea por su avanzada edad o por una enfermedad, está sufriendo, experimenta dolor y/o su calidad de vida es muy limitada (si no se vale por sí mismo y pasa todo el día durmiendo, por ejemplo). Pero, lo más importante y que justifica esta decisión, es que no se encuentran otras alternativas: no existe un tratamiento ni expectativas de recuperación o mejoría.

Sin embargo, la eutanasia no es aceptable en ninguno de estos casos. Cuando se “duerme” a un animal por alguno de estos motivos, hablamos de sacrificio, no de eutanasia, ya que en la eutanasia los motivos siempre son altruistas (pensando en el bienestar del perro) y humanitarias.

  • Si existe una sobrepoblación en una zona.
  • Si el perro tiene comportamientos agresivos.
  • En perreras, que no haya plazas suficientes porque no se producen bastantes adopciones.




Después de la eutanasia: cómo afrontar la pérdida

Eutanasia para perros

Despedirte de tu peludo, especialmente si el avance de la enfermedad o de su deterioro ha sido rápido, puede ser muy complicado. Sin embargo, aunque tengamos tiempo para prepararnos mentalmente, nunca se está listo para decir adiós a un amigo tan especial. Después de la eutanasia, es natural que sientas tristeza y añoranza por la muerte de tu mascota, pero también sentimientos de culpa o dudas por si has tomado la mejor decisión. Esta fase es normal y forma parte del duelo. Perder a una mascota puede ser tan doloroso e intenso como perder a un familiar o amigo, así que ten paciencia contigo mismo y no te resistas a sentir la pena y desconsuelo naturales en esta situación. En cuanto a cómo recordar a tu peludo amigo, es algo muy personal. Algunos propietarios prefieren conservar sus cenizas, mientras que a otros les viene mejor tener una foto en casa, guardar alguno de sus juguetes o incluso hacerse un tatuaje.

Con el tiempo, toda esa pena que sientes se transformará en nostalgia, pero también en felicidad por haber compartido tantos momentos inolvidables con tu perro y haberle acompañado a lo largo de toda su vida. Al vernos la situación con perspectiva, comprenderás que hiciste lo mejor para él, ya que alargar el sufrimiento cuando no existía posibilidad de mejoría, no hubiese servido de nada. Más adelante, quizás, incluso abras tu corazón al amor de un nuevo peludo. Porque aunque resulta devastador cuando se van, las mascotas nos aportan tanta felicidad, que siempre merece la pena tenerlas en nuestras vidas.