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Todos los perros poseen un temperamento diferente que los hace únicos e irrepetibles. Mientras que algunos peludos son más extrovertidos y aventureros, otros se muestran más tímidos y miedosos. Pero, ¿qué ocurre cuando este miedo resulta extremadamente intenso y frecuente? Aunque las fobias en perros pueden tener distintos orígenes, como las experiencias traumáticas, si tu mascota siente miedo a casi todas las situaciones del día a día, personas, objetos y ruidos, podría tratarse del síndrome de privación sensorial.

Este trastorno del comportamiento en perros se caracteriza por un miedo generalizado a cualquier elemento cotidiano: personas desconocidas, coches, bicis, lluvia, sonidos, otras mascotas… Este síndrome se desencadena en cachorros que pasan sus primeras semanas de vida en un ambiente aislado y de baja estimulación, impidiendo que se adapten al entorno correctamente. Las consecuencias de esta hipoestimulación y nula exposición al medio durante la etapa de cachorro del perro, tiene consecuencias muy graves a medio y largo plazo, con serias alteraciones de la conducta que pueden impedir al animal disfrutar de una vida normal.
1. La etapa de socialización del cachorro
2. Los efectos de la hipoestimulación en el cerebro del cachorro
3. Síntomas del síndrome de privación sensorial en perros
4. ¿Qué hacer si mi perro sufre el síndrome de privación sensorial?
5. ¿El síndrome de prevención sensorial en perros se cura?
6. ¿Cómo estimular a un cachorro en casa?

La etapa de socialización de los perros va de las 3 semanas a los 4 meses de vida aproximadamente. Esa etapa es crítica para su aprendizaje. Cuantas más vivencias y estímulos se produzcan en esta fase, más proteínas se generarán en el cerebro. Estas proteínas son las encargadas de formar conexiones neuronales y forjar el aprendizaje. En las primeras semanas de vida, los perritos obtienen esta socialización de la convivencia con su camada. De sus hermanos y mamá aprenderán ciertos comportamientos sociales, como por ejemplo, la inhibición de la mordida (es decir, no morder demasiado fuerte en el juego para no hacer daño). El problema, en muchas ocasiones, radica, o bien, en el destete prematuro del cachorro, o bien en la crianza exclusiva con perros, sin contacto con humanos. Lo ideal es contar con un equilibrio y destetar al perrito no antes de las 6 semanas. De esta forma garantizamos una adecuada socialización mixta en la que el cachorro está adaptado tanto a la vida con su camada como a las personas.

Estimular adecuadamente a un perro desde sus primeras semanas de vida no solo es una cuestión de acostumbrarlo a su entorno. La hipoestimulación y el aislamiento en la fase de socialización provoca que las conexiones interneuronales no se desarrollen bien. Todo esto sucede en el período de máxima expansión sináptica del cerebro, cuando un perro sano desarrolla su aprendizaje y sus estrategias de adaptación. En los cachorros aislados, en cambio, se producen malformaciones en las áreas nerviosas del cerebro que gestionan la información sensorial, por lo que no se desarrollan estrategias de adaptación al entorno de ningún tipo.

Lo que distingue, principalmente, a los cuadros de miedo o fobia canina, del síndrome de privación sensorial es que, en el segundo trastorno, las respuestas de miedo son constantes y generalizadas. Cada caso es diferente y pueden presentarse síntomas variados, pero estos que exponemos a continuación son algunos de los que deberían ponerte en alerta. Si tu perro tiene miedo todo el rato y a cualquier cosa, y tienes la certeza de que ha pasado su etapa de cachorro en una perrera, jaula o aislado de cualquier modo, consulta con tu veterinario o, idealmente, con un etólogo, que como experto en comportamiento animal, es quien mejor podrá ayudar a tu peludo. Estos son los síntomas del síndrome de privación sensorial en perros:
La mejor manera de ayudar a tu perro si sospechas que puede sufrir el síndrome de privación sensorial es consultando con un etólogo. Este profesional del comportamiento canino confirmará el diagnóstico y comenzará una terapia conductual con tu peludo. El objetivo de esta será mejorar la gestión emocional de todo aquello que le asusta y, por otro lado, ofrecerte las herramientas que necesitas para tratar a tu perro. Un dueño mal informado puede empeorar un cuadro de privación sensorial, por ejemplo, forzando al animal a exponerse de golpe a las situaciones que le dan miedo, riñéndolo o sobreprotegiéndolo.

La evolución de la terapia para ayudar a tu perro a adaptarse al entorno, desarrollando estrategias de afrontamiento a los estímulos que le producen miedo, será mayor o menor en función de la gravedad del síndrome de prevención sensorial. Según el grado y tiempo de aislamiento, los daños en el cerebro del perro pueden ser más graves o más leves.
En los casos más complejos, este tratamiento con el etólogo será largo y exigirá mucha dedicación por parte de todos los miembros de la familia. En algunas ocasiones puede ser necesario el uso de feromonas relajantes o de medicación, ya que con grados muy elevados de ansiedad resulta muy difícil trabajar el aprendizaje. El nivel de recuperación del perro podría variar en función de su genética y de muchos factores difíciles de prever, pero es importante saber que el síndrome de prevención sensorial es complicado de tratar en perros adultos. El objetivo es mejorar la calidad de vida del animal, aunque no siempre podrán eliminarse todos los miedos y, en algunos casos, el resultado no será el de un perro tan equilibrado y saludable como si jamás hubiese sufrido ese aislamiento de cachorro.
Por prevención, no tienen todas las vacunas completadas. Como su sistema inmune es más débil, al estar todavía en desarrollo, exponerse al medio sin esta vacunación finalizada es asumir un riesgo demasiado grande. Sin embargo, esto no significa que no puedas divertir, entretener y estimular a tu perrito en casa. Dentro del hogar, puedes experimentar con diferentes juguetes, tanto clásicos como interactivos (el kong para cachorros resulta muy útil). También puedes reproducir sonidos diferentes de la calle en tu móvil, como tráfico, pájaros, gente hablando…, sacarlo en brazos a dar un paseo iniciando por zonas tranquilas, montarlo en coche iniciando trayectos muy cortos y agradables y premiando. Igualmente, es un buen momento para enseñarle su transportín y que se acostumbre a él poco a poco, también podéis comenzar a practicar las primeras señales de adiestramiento. Promover la estimulación de tu cachorro desde el inicio de vuestra convivencia es la mejor manera de garantizar que goce una vida adulta equilibrada, feliz y, por supuesto, libre de miedos.