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Con la llegada del calor se multiplican los planes de baño, con días de playa, excursiones al río y tardes en la piscina. Disfrutar del agua, ya sea bañándose relajadamente o a través del ejercicio de la natación, es muy beneficioso para la salud física y emocional de las personas. Pero, ¿qué pasa con los perros? ¿Es bueno que tu mascota nade? ¿Todos los perros saben nadar? ¿Qué beneficios ofrece la natación a la salud de los perros? Si quieres disfrutar de un verano a remojo con tu peludo, en este artículo te explicamos por qué nadar es un ejercicio fantástico y muy completo que contribuye a mejorar su salud.

1. Los efectos positivos de la natación en perros
• Aumenta la capacidad pulmonar
• Mejora la coordinación y la agilidad
• Reduce el estrés y estimula sus sentidos
2. ¿Cómo enseñar a mi perro a nadar?
3. Natación para perros, sí, pero con seguridad
No todos los perros disfrutan del agua o son hábiles con la natación, pero lo cierto es que este es un deporte muy recomendable para cualquier peludo, ya sea como un ejercicio recreativo o de terapia. Si tu mascota es de las que disfrutan estando en el agua, estos son algunos de los beneficios que puede brindarle la práctica de la natación.
Si tu perro tiene unos kilos de más o quieres prevenir que coja peso, la natación es una de las actividades más completas que puedes escoger, ya que ayuda tanto al desarrollo muscular como a quemar grasa. Además, el agua elimina por completo el impacto que sí se produce en deportes de tierra, y que, sobre todo en perros con obesidad, genera un desgaste a nivel de huesos y articulaciones. Con la natación, tu perro quemará energía de forma saludable, aumentando su masa muscular y protegiendo su esqueleto. ¡Y además se lo pasará en grande!
La natación es, a la vez, un deporte de fuerza pero también un ejercicio aeróbico que contribuye a mejorar la capacidad pulmonar de tu perro. Con una práctica regular de natación, tu mascota aumentará su resistencia respiratoria, lo que repercutirá positivamente sobre su sistema cardiovascular. Si quieres proteger los pulmones y el corazón de tu peludo, la natación es una excelente alternativa.
La natación es un ejercicio muy eficaz, ya que la resistencia que ofrece el agua provoca que los músculos de tu perro tengan que esforzarse más. De hecho, un minuto de actividad en el agua equivale a 4 minutos de deporte en tierra. Gracias a la natación, tu perro podrá aumentar su masa muscular, algo muy importante para prevenir lesiones y proteger los huesos. Además, contar con un sistema músculo esquelético saludable permitirá que tu perro goce de una vejez con un menor deterioro y una mayor calidad de vida.
Practicar natación puede ayudar a tu perro a tener una mejor coordinación y a sentirse más ágil, especialmente si lo enseñas a nadar en su etapa de cachorro, cuando todavía está desarrollando sus músculos. Al ser un deporte de bajo impacto, la natación es apta para perros en crecimiento, a diferencia de otros ejercicios en tierra que podrían dañar sus articulaciones y huesos. Si quieres que tu cachorro se desarrolle con salud y mejore sus capacidades psicomotrices, enséñalo a nadar poco a poco, ayudándote al principio con chalecos salvavidas especiales.
Los perros son animales muy curiosos e inquietos que disfrutan rodeándose de todo tipo de estímulos diferentes. Si tu peludo ha sido correctamente socializado, no le costará mucho adaptarse a lugares con agua, como la playa o un río, enriqueciéndose así con nuevos paisajes, olores, sonidos… Nadar puede ser una actividad muy positiva para la salud mental de tu mascota, ya que, además, la ayudará a dar rienda suelta a su energía, sintiéndose más relajada. La natación es un deporte muy recomendable para perros con un exceso de actividad, nerviosos o incluso tímidos, aunque siempre debemos acostumbrar a nuestro peludo poco a poco al agua, sin forzarlo.
Realizar ejercicio con tu mascota en verano puede convertirse en todo un reto. Es aconsejable no hacer deporte con tu perro en las horas de máximo calor, pero en ocasiones, incluso a primera hora de la mañana y por la tarde-noche sigue habiendo temperaturas muy altas. Una buena alternativa en estos casos es que lleves a tu perro a nadar. De esta forma, realizará ejercicio pero también se refrescará con el agua.
La hidroterapia o terapia con agua se utiliza mucho en perros con parálisis, artritis, displasia de cadera y otros problemas relacionados con los músculos y los huesos. Este tipo de natación terapéutica se realiza en clínicas especializadas por profesionales. Si tu peludo tiene alguno de estos problemas, no dudes en ampliar tu información sobre la natación como terapia para ayudarlo en su recuperación o hacer que se sienta mejor.
Como sucede con cualquier hábito nuevo que quieras introducir en la vida de tu perro, si deseas llevarlo a nadar al mar, al río o a la piscina, deberás exponerlo poco a poco. Si bien es cierto que la mayoría de perros saben nadar de manera instintiva, ciertas razas, como las braquicéfalas o los galgos, no se les da tan bien. Por eso te recomendamos que comiences llevando a tu peludo a zonas con agua de poca profundidad, para que se vaya acostumbrando progresivamente al medio acuático. Si notas que, bien por su raza o por el motivo que sea, tu mascota tiene dificultades para nadar, puedes colocarle un salvavidas para perros.
Lo más importante en estas primeras incursiones en el agua es que no dejes solo a tu perro y que cada sesión de natación se convierta en una ocasión de juego. Ayúdate de sus juguetes favoritos y anímalo con palabras cariñosas y tranquilas para que se sienta seguro. Lo mejor es realizar este primer acercamiento con la natación en la edad de cachorro, pero puedes enseñar a tu perro a nadar en cualquier momento. Algo que también te puede ayudar mucho es que en el agua haya otros perros nadando, así tu peludo imitará a sus compañeros porque sabrá que no hay nada que temer. Lo que nunca debes hacer es obligar o reñir a tu perro si no quiere nadar. El baño y la natación deben ser experiencias positivas para el animal, de lo contrario, podría desarrollar miedo e incluso una fobia.
Para que tu perro disfrute de los beneficios de la natación de manera segura, te aconsejamos optar por aguas tranquilas pero no estancadas. Prioriza las corrientes lentas o, si estás en el mar, las mareas con pocas olas, ya que con las aguas totalmente estancas existe una mayor probabilidad de una infección con parásitos. Si se trata de una piscina, cuidado con el cloro y el resto de productos químicos que se suelen utilizar. Es preferible comprar una piscina para perros con agua natural, ya que estas sustancias podrían irritar los ojos y la piel de tu peludo.
Para evitar que tu perro beba agua del mar o de otro lugar, ofrécele su bebedero portátil con agua fresca con frecuencia. Después del baño, lávalo con abundante agua limpia para eliminar los posibles restos de suciedad y asegúrate de secar muy bien sus orejitas para evitar que desarrolle otitis.
Por supuesto, para que tu peludo esté a salvo de parásitos e infecciones, es vital que lleves a día sus vacunas y desparasitaciones, y que en vuestras excursiones acuáticas no lo pierdas de vista en ningún momento. ¡Al agua patos!