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Cuando hablamos del adiestramiento de los perros, muchas personas todavía piensan en trucos sorprendentes, competiciones profesionales o perros de servicio. Sin embargo, adiestrar a tu perro no es una opción o un extra en su crianza: es tu responsabilidad para garantizarle una vida feliz y equilibrada. Un perro que no recibe ningún tipo de adiestramiento ni límite, tendrá malos hábitos en el futuro, algo que podría dificultar mucho la convivencia en el hogar y en la calle con otros perros.
El adiestramiento de un perro es una tarea que dura toda una vida, ya que, igual que nos pasa a las personas, que nunca dejamos de enfrentarnos a nuevos obstáculos y aprender cosas nuevas, los perros también pueden experimentar cambios que hagan necesario un nuevo proceso de aprendizaje. Pero, ¿cuál es la edad idónea para comenzar a adiestrar a tu mascota?
1. La importancia de un adiestramiento temprano de tu perro
2. Beneficios del adiestramiento temprano
Cuando un cachorro nace, pasa sus primeros días de vida muy apegado a su madre y a sus hermanos, como es lógico. Los perros son animales de manada y son dependientes de sus progenitoras. En esta etapa, es muy importante no separar al perrito de su camada para que aprenda los códigos básicos de comunicación de su especie.
A partir de las 8-9 semanas cuando el cachorro llega a casa, es cuando podremos comenzar a establecer las primeras normas, pero siempre de forma proporcional a su edad. En ninguna etapa de la vida de nuestro perro es aconsejable forzarlo durante el adiestramiento, pero esto es especialmente importante durante la edad de cachorro. Cualquier situación desagradable o muy intensa que viva en esta etapa podría causarle un trauma, por lo que los primeros pasos del adiestramiento deben seri como un juego. Vamos a ver de qué forma puedes comenzar a adiestrar a tu cachorro una vez sea independiente de su camada.

Los cachorros comienzan a desarrollar un control de la mordida ya desde la camada, cuando sus madres establecen los límites en el juego con sus hermanos. Sin embargo, a partir de las 8-9 semanas podemos reforzar este aprendizaje al interactuar con nuestra mascota. Es muy común que los cachorros intenten mordisquear nuestras manos cuando los manipulamos. Es su forma de explorar el mundo y de jugar. Es en estos momentos en los que debemos trabajar el control de su mordida.
Si tu cachorro te intenta mordisquear separa tus manos para que entienda que contigo no se juega así y reconduce a un juguete para que satisfaga su instinto de mordida.

Otra de las cosas que puedes y debes enseñarle a tu perro desde su llegada al hogar es a usar el empapador para hacer sus necesidades. Colócalo en un lugar apartado dentro de su parque (que es donde debería descansar siempre que no podamos supervisarlo), y llévalo a esta zona después de las comidas, que es cuando más probablemente necesitará hacer pipi o caca, o si ves que da vueltas sobre sí mismo y olfatea el suelo, señal inequívoca de que se dispone a evacuar. Una vez más, el refuerzo positivo será la clave del éxito. Felicita o premia a tu mascota con un poco de comida o un snack tras cada acierto, pero no lo riñas o lo castigues si falla, ya que esto es totalmente contraproducente.

Si tienes un cachorro, es muy importante que no lo dejes solo durante mucho rato, pero sí que puedes acostumbrarlo a pequeñas ausencias para que tolere la soledad. Si estás todo el tiempo pegado a tu cachorro y no trabajas en su independencia, podrías causarle trastornos como la ansiedad por separación, lo que le causará un gran sufrimiento cuando un día, de golpe, te ausentes por varias horas para ir a trabajar. Un buen ejercicio es que lo coloques en su parque, que será su zona segura, y salgas de la habitación durante unos minutos. Trata de esperar a que tu peludo esté tranquilo para volver a entrar, en el caso de que se haya puesto a gemir o a ladrar. Si permanece relajado durante tu breve ausencia, refuerza su buen comportamiento con muchas caricias o algún premio.

Cada hogar tiene sus normas y unos límites para los perros. Aprovecha esta edad temprana de tu mascota, en la que todavía es maleable y flexible, para enseñarle qué puede y qué no puede hacer. Si lo dejas entrar en una habitación determinada, qué objetos puede morder y cuáles no, a dónde tiene prohibido subirse… Podrás mostrarle todas estas normas diciendo “no” cuando se comporte de manera indeseada, guiándolo para que lo haga como tú quieres (sacándolo de la habitación, dándole un juguete para morder o bajándolo de la mesa, por ejemplo), y premiando sus buenas conductas conforme vaya aprendiendo la actuar como esperas de él.

Aunque tu cachorro aún no tenga todas sus vacunas y no pueda salir a la calle, puedes comenzar a adiestrarlo en el uso del collar y de la correa, para que más adelante sepa pasear a tu lado tranquilamente en el exterior. Primero, muéstrale el collar, preferiblemente de nylon, para que lo huela y lo reconozca, y luego, pónselo en el cuello y prémialo con caricias para que entienda que es algo positivo e inocuo para él. Haz lo mismo con la correa. Y que camine con ella arrastrando por el suelo para que se vaya habituando a ella, cuando lo veas cómodo cógela y comienza a caminar y anima a tu cachorro a que te siga, premiándolo con caricias constantes. Puedes colocar algún obstáculo para enseñarle por dónde quieres que vaya, pásealo por casa sin tirones, reconduce hacia ti con una señal, podrian ser besitos.

En esta etapa también puedes comenzar a enseñarle a tu mascota algunas señales básicas, como “quieto”, “sienta” o “ven”, aunque no seas demasiado exigente de momento. A esta temprana edad, el perrito tiene mucha energía y menos capacidad de concentración, pero no está de más iniciar el aprendizaje de algunos comandos e ir practicando poco a poco, aumentando la dificultad progresivamente.

La socialización es una parte fundamental en el adiestramiento de tu mascota. Y no, no solo se trata de que salga a la calle a conocer a otros perros, algo que, por supuesto, será muy necesario y recomendable en cuanto tenga las vacunas necesarias. Pero, por el momento, puedes socializar a tu perrito en casa exponiéndolo a situaciones de todo tipo. Por ejemplo, acostumbrándolo a las visitas, a estar en su parque o a los juegos interactivos, muy beneficiosos para su estimulación mental.
Siempre que se realice con una exigencia proporcional a la corta edad del perro, con cariño, paciencia y, por supuesto, sin forzar al animal, el adiestramiento canino temprano tiene muchas ventajas. Genera nuevas conexiones neuronales en el perro, previene trastornos del comportamiento y lo ayuda a sentirse más seguro y confiado. Además, adiestrando a nuestro cachorro lograremos conocer sus límites, el temperamento que va desarrollando y aprenderemos a comunicarnos con él. Por no hablar de que es una manera excelente de reforzar el vínculo humano-perro.
Esperar demasiado a la hora de adiestrar a un cachorro puede provocar que arraiguen ciertas conductas que, en la edad adulta, serán más difíciles de corregir. Además, si comenzamos con el entrenamiento y la socialización del perro a una edad temprana, será más flexible a nuevas situaciones en el futuro y mucho más receptivo a nuevos aprendizajes.
Ya sabes, puedes comenzar a adiestrar a tu cachorro desde las 9 semanas de edad, una vez se vuelve más independiente respecto a su camada, pero debes hacerlo con mucha paciencia, comprensión y olvidándote de castigos y gritos. Practica el refuerzo positivo y habla con tu familia para que todos estéis en sintonía y no le mandéis señales contradictorias a vuestro peludo. Con un esfuerzo conjunto y mucho amor estamos seguros de que criaréis a un perro equilibrado, seguro de sí mismo, tranquilo y muy feliz.